Jorge Jaramillo


Anticiparse a la parada

19/07/2020

Aunque mejor o peor se vende todo el año, en menos de quince días, el próximo 31 de julio, finalizaría oficialmente la campaña de comercialización de vinos, mostos y alcoholes en nuestro país. En realidad es una fecha imaginaria de corte que ponía el punto final a los balances hasta que se regularon las declaraciones obligatorias mensuales de salidas y existencias en bodegas (antes se hacían tres desde que terminaba la vendimia) cuyo método actual retrata mejor lo que ha ocurrido en el ejercicio.
Una información muy valiosa que probablemente ha conseguido minimizar tensiones entre operadores, cooperativistas, bodegueros y distribuidores que ahora no necesitan adivinar como siempre si hay mucho o poco vino, reduciendo así -aparentemente- el margen de especulación con los precios y haciendo inútil la feroz competencia puerta a puerta.
   Si a todo le unimos que muchas de las grandes cooperativas vienen trabajando bajo la fórmula de la integración, vamos avanzando.
   Pero el cortocircuito que ha causado en los depósitos el coronavirus ha llevado a los tres principales países productores, España, Italia y Francia, a reaccionar con prisas para contener el tsunami por el parón del consumo y el frenazo en la exportación. Y aunque tengamos la sensación de que algo se mueve en la desescalada y en la reapertura del HORECA, el sector sabe que el tapón retiene grandes volúmenes, lo que representa un grave problema por la proximidad de una nueva cosecha que evidentemente será superior a la anterior, al menos en nuestro país, donde la primavera lluviosa regaló generosos acumulados como atestiguan hoy las cepas y los racimos en fase de envero.
   La suerte que ha tenido el sector es que cuenta con un programa propio de ayudas públicas de la PAC que se reparten en cuatro líneas estratégicas como la reestructuración y reconversión varietal del viñedo, el apoyo a las inversiones en bodega, la promoción en terceros países y la eliminación de subproductos. En conjunto, 210 millones de euros anuales a los que este ejercicio le meterán una mordida de 91,6 las medidas extraordinarias de destilación extraordinaria, de almacenamiento temporal de vinos y de vendimia en verde.
   Tres soluciones urgentes que han generado una masiva respuesta en todos los territorios dejando cortos los tres presupuestos que se habían segmentado para descomprimir el circuito según nos acercamos a la gran campaña.
   Una de la más novedosa es la cosecha en verde que en poco más de 10 días habrá que acometer en la totalidad de las 4.300 hectáreas del país. Solo en Castilla -La Mancha se solicitaron casi 3.000, aunque no todas han pasado el filtro pese a los 10 millones de euros que se reservaron para esta y la siguiente recolección. Todo agotado, y a excepción del almacenamiento temporal, cupos rebasados.
   El próximo lunes, el ministro de Agricultura, Luis Planas, pedirá formalmente a la Comisión Europea más flexibilidad para tocar los fondos del PASVE del año que viene y según los ánimos que encuentre tras la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, veremos si un «presupuesto adicional» para 2021. Porque las declaraciones del propio sector, atrapado por una crisis sin precedentes, no dejan lugar a dudas, y recomiendan anticiparse. Las cepas seguirán su ciclo, la línea de embotellados podría entrar de nuevo en parada cardiorrespiratoria.