José Manuel Díaz Patón


La familia que roba unida

19/07/2020

La famosa frase de que la familia que reza unida permanece unida, puede ser aplicable, cambiando el verbo, a los ínclitos Pujols. El juez de la Audiencia Nacional que les ha tocado, ha abierto el procedimiento abreviado por un delito continuado de corrupción, apropiación indebida y pertenencia a banda criminal contra los que fueron los amos de Cataluña durante veintitantos años. 
Ya se libró Pujol por apoyar a Felipe González de ser acusado de la desaparición de varios miles de millones de pesetas del escabroso asunto de Banca Catalana, pero ahora Pujol no es necesario para la gobernabilidad de este país. 
Es más, yo diría que el apellido Pujol estorba a los catalanes y al resto de los españoles. ¡Qué guapos han salido en la fotos que se han publicado en la prensa cuando eran jovencitos! Ahora Pujol, no por viejo que conste, sino por la cara de ladino que se le ha puesto, parece el Yoda de la Guerra de las Galaxias después de haber pasado las fiebres de Malta y un flemón. 
¿Y qué decir de aquella que parecía una hechicera? Del disgusto se le ha puesto cara de bruja, y no por el tiempo transcurrido, sino por la mueca que se le ha quedado al pillarla con las manos en la masa. ¿Qué pueden ser inocentes? Desde luego, nadie les niega la presunción de inocencia y podrían salir absueltos, porque ésta, nuestra justicia, tiene más trampas que una película de chinos: que si la prescripción, que si la caducidad, que si la falta de dolo especifico porque se creían los dueños y actuaban como tales, o porque la herencia de un pariente suyo, que él dice que es su padre, ya sabemos el refrán castellano de lo del cura y el agua, se ha hinchado por arte de birlibirloque hasta convertirlos en los dueños de todo. 
Y si no que se lo digan a los argentinos con lo del Puerto Madero, o las compras de locales de determinados bancos para volvérselos a alquilar al propio banco y con las rentas pagar la hipoteca de miles de propiedades. Si yo llego a saber que sin dinero, perdón, que con el dinero del propio vendedor puedo comprar miles de locales me apunto yo y todos los de mi calle. Pero el capitán de mi calle, como decía Sabina, no recibía los favores de la princesa hoy convertida en lo que es. 
Aunque salgan absueltos por alguna gatera, los hechos están ahí, y todos los catalanes, -que al paso que vamos no podrán leer este artículo porque solo sabrán catalán-, se enterarán de quien era su jefe. ¡Ábrete Sésamo! Decía Ali Ba Ba y sus 40 ladrones, porque el latrocinio no viene de ahora, es más antiguo que las más antiguas de las profesiones, con todo el respeto para la profesión más antigua del mundo. Total, que si entran en el trullo, lo de la permanencia unida no podrá ser, a no ser que le den un chalet en alguna cárcel de esas donde las hay, -en Aranjuez hay-, y que  montaron nuestros políticos de la anterior generación por si alguna vez tenían que ir ellos, que al final así ha sido. 
Las cárceles españolas, desde que se desmontó la de Carabanchel, se han hecho a medida de los políticos y los traficantes, y hay algunas que tienen desde piscina climatizada hasta televisión en las celdas. ¡Qué lejos aquellas mazmorras de Ben-Hur! Aquellas sí que eran disuasorias, sobre todo si en vez de al patio te sacaban a galeras a practicar deportes activos como el remo o pasivos como cuando el comandante de la galera quería hacer esquí acuático. Las cárceles de hoy yo diría que incitan al delito, porque no hay miedo de las tradicionales dichas donde si se te caía el jabón … Pero bueno, más vale tarde que nunca. Ya sabemos que muchos políticos se enrolan para robar … pero … ¿Pero para robar ‘na’ más?