MIS RAZONES

Pilar Gómez


Honor y respeto a las víctimas

29/06/2020

Las asociaciones que agrupan a las víctimas del terrorismo, en especial las que recuerdan la memoria de los asesinados por ETA, han decidido mayoritariamente no sumarse este año al acto de homenaje que se les dispensa en el Congreso de los Diputados. Un ‘basta ya’, un gesto que evidencia el hartazgo de un colectivo que se ha sentido ninguneado por los diferentes gobiernos y muy en especial por el que ahora ocupa el Palacio  de la Moncloa.
Las víctimas no estarán en el Hemiciclo el día que se recuerda a sus muertos, que son los nuestros, los de todos. Les sobran los motivos. En el Ejecutivo hay un presidente que no sólo ocupa el cargo merced al partido de los herederos de los asesinos sino que incluso pacta alegremente con ellos asuntos tan decisorios como una reforma laboral. Sánchez, en sus intervenciones parlamentarias, siempre se ha dirigido con afecto y enormes miramientos hacia los representantes de Bildu en tanto que ha lanzado todo tipo de insultos, invectivas y acusaciones tanto al PP como a Vox.
Incluso el ministro del Interior Grande-Marlaska, en tiempos gran luchador contra el terror etarra, ahora ha recibido el apoyo de sus herederos en la iniciativa parlamentaria para reprobarlo por su tenebrosa actuación en el caso de la pandemia y su persecución a los altos mandos de la Guardia Civil que osaron cumplir con su deber.
Las víctimas se plantan. No reclaman nada especial, ni esos milllones que les llueven a las asociaciones ideológicas de moda, bien sea de género o de color verdoso, ni siquiera un lugar destacado en el escenario de nuestra vida política. Sólo piden algo tan elemental como memoria, dignidad y justicia hacia esos mártires que cayeron ignominiosamente asesinados por una banda a cuyos congéneres ahora se les jalea, aplaude y premia desde el Gobierno. Por la dignidad de las víctimas, de nuestra democracia, de nuestra verdadera memoria histórica, basta ya.