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Antonio Pérez Henares

LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


Las puertas del odio y del cieno

23/11/2021

Hay artículo que uno no hubiera querido tener que escribir nunca y que un día soñé que ya no habría porque hacerlo jamás. Me sucedió con la infausta Ley de Memoria Histórica, que en realidad hubiera sido más exacto llamar de Mentira Histórica, que alentada por ese presidente rebozado ahora en satrapías bolivarianas, abrió la espita del enfrentamiento, el rencor y el odio entre los españoles.

Hoy su entusiasta sucesor en tropelías y sus socios, dinamiteros de nuestra nación y convivencia, nos pretenden borrar a brochazos la memoria reciente del sacrificio y la sangre derramada por los asesinos de ETA al tiempo que, para vendernos su delirio, enfangan y cubren de cieno y olvido lo que ha sido el mayor acierto, impulso generoso y semilla de futuro que se hizo largos años presente, la larga época de Libertad, Democracia y Progreso que comenzó en el año 1977.

Pero esta vez, lo reconozco, sí que sabía que un día u otro este artículo, dada la deriva, tendría que escribirlo. Que si llegarían a esto, que si se quitarían la careta y enseñarían su más mentirosa y falaz cara. La de quienes en nada ni para nada ni sufrieron ni combatieron contra la dictadura ni por la libertad ni por la democracia y hoy quieren orinarse sobre la obra y el nombre de quienes si lo hicieron.

En aquel primer gobierno PSOE, que hoy puede añorarse con digno, serio y patriota, no hubo ni un solo ministro que ni siquiera hubiera pasado por una cárcel ni tan solo una comisaria franquista, por muchas medallas de luchadores y de latón que hoy quienes aún menos que ellos se autoimponen. Pero hoy es aún peor, mucho peor, porque esto es la tergiversación absoluta, el sectarismo desatado y sin freno. Es la voladura de todo lo realizado y conseguido por aquellas generaciones y las que les sucedieron. Porque esto es la voladura de todos los principios y valores constitucionales de concordia y reconciliación entre los españoles.

Eso es lo que han perpetrado. Eso es lo que van a votar e imponernos a través de esta mayoría Frankestein de los enemigos de España a la que ahora ya pertenece de hoz y coz el sanchismo. Me niego a llamar a esto socialismo por respeto a quienes sí lo eran.

Entre quienes van a culminar la felonía, la traición para ser precisos, no hay ni uno, pero ni uno solo que sufriera la represión ni que gritara siquiera en una calle aquello que hoy denigran e insultan y que fue el grito de la libertad y el pueblo español, cuando estaba prohibido el gritarlo. "Libertad y Amnistía"

Esa ley abyecta abjura y pretende convertir en un pingajo el impulso que propició el cambio más hermoso y espectacular que durante siglos alumbró el pueblo español y que han disfrutado ellos. La Reconciliación, la Amnistía General y la Transición a la democracia. Nos traicionan a todos, pero sobre todo a aquella izquierda, que sí sufrió y combatió, y en ella no incluso en absoluto a quienes con el terror y el asesinato la pusieron en el más grave peligro a los que ahora estos abrazan, a aquella izquierda donde había obreros y gentes con dignidad y valores como Nicolás Redondo y Marcelino Camacho

Y sean las palabras de uno de ellos, del líder de CC.OO y diputado comunista pronunció en la Cámara intentando lograr la unanimidad para aprobar precisamente aquella Amnistía que abrió las puertas de las cárceles y de la libertad, las que cierren por mí este artículo. Solo cuatro no votaron a favor, se abstuvieron, y ninguno era de izquierdas. Fueron de las huestes de Fraga, aunque él sí votó a favor.

"Nosotros considerábamos que la pieza capital de esta política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía. ¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre?

Para nosotros, tanto como reparación de injusticias cometidas a lo largo de estos cuarenta años de dictadura, la amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y de cruzadas. Queremos abrir la vía a la paz y a la libertad. Queremos cerrar una etapa; queremos abrir otra. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia adelante en esa vía de la libertad, en esa vía de la paz y del progreso".

Esto decía aquella tarde Marcelino y los que van a votar allí ahora por esta Ley destructiva que sepan que es contra él, contra la verdadera lucha antifranquista, contra la reconciliación y contra la convivencia, contra lo que van a votar. Y abrir con ello, no lo que se abrió aquel día, sino las puertas del cieno y el odio.