Historia en Piedra

Rafael Cantero


De convento a plaza de San Francisco

16/10/2020

El que fuera convento de San Francisco, fundado por el propio rey Alfonso X ‘El Sabio’ en el año 1263, a los ocho años de la fundación de Villa Real, estuvo ubicado en las proximidades del Alcázar real y muy próximo a la puerta de Granada. En él se depositaron los restos mortales del infante don Fernando de la Cerda, fallecido en Ciudad Real de forma repentina el 25 de julio de 1275. Años más tarde, los restos del Infante de la Cerda fueron trasladados al convento de las Huelgas, en Burgos.
 El conjunto conventual ocupaba una amplísima extensión de terreno que se extendía desde el lienzo de muralla existente en las inmediaciones de la puerta de Granada, hasta lo que hoy es la plaza de San Francisco. A los 557 años de la fundación del convento, este fue desamortizado por Decreto fechado el 1 de octubre de 1820, por lo que la comunidad franciscana se vio obligada a disolverse y abandonar el monasterio. Una vez expropiado el convento como consecuencia de la desamortización, sus bienes, edificaciones y posesiones, quedaron en poder del Estado.
Con el transcurrir de los años y antes de ser demolido, el edificio tuvo diferentes destinos. En un principio, la edificación fue utilizada como hospital civil, respetándose una pequeña capilla existente anexa al edificio, donde se daba culto a la Virgen de la Soledad.  
La Hermandad de la Virgen de la Soledad, titular de la capilla, fue fundada en el siglo XVI por la Orden Tercera de San Francisco, y la imagen de la Virgen de la Soledad recibió culto en esta capilla hasta 1907, cuando fue demolido el oratorio.
El edificio conventual, después de sus funciones como hospital, también acogió la Escuela de Maestros y en 1860 volvió a ser destinado a hospital provincial.
En los primeros años del siglo XX y después de innumerables reformas, el edificio fue demolido, construyéndose en su solar diversos edificios asistenciales por parte de la Diputación Provincial, como fue el hospicio o la casa cuna. El resto del solar del antiguo convento fue utilizado como zona de recreo y esparcimiento, lo que permitió que con diversas urbanizaciones posteriores se fuese configurando la actual plaza de San Francisco.
De la antigua fisonomía de la plaza de San Francisco a como se conoce en la actualidad, hay una gran diferencia, fruto de las obras, reformas y movimientos de tierra realizados para terraplenar y salvar desniveles, con el fin de dar mejor accesibilidad a la plaza.
En la fotografía superior que acompaña a este texto, se aprecia cómo era la plaza de San Francisco a mediados del pasado siglo XX, en su confluencia con las calles Hernán Pérez del Pulgar y el desaparecido callejón del Jaspe. La plaza se encontraba encuadrada en sus laterales por las calles de San Francisco, que presentaba un gran desnivel, y la calle Granada (hoy Palma).
En la actualidad esta humilde plazuela de San Francisco, como era llamada antiguamente, se ha convertido en un popular y amplio espacio ajardinado, con gran actividad y lugar de encuentro y esparcimiento social.