NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Por fin una sola voz

20/11/2020

El consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha no podía ocultar esta semana su satisfacción tras el acuerdo alcanzado en la Mesa del Agua. Y no es para menos. Por primera vez se ha consolidado una posición común, y de consenso, para defender un recurso del que dependen miles de familias en la región, porque no solo es un bien natural, que también, y muy rico, sino un bien económico del que depende el desarrollo de la comunidad.

 

«Es un acuerdo histórico que propiciará una sola voz en materia hídrica» se felicitó Francisco Martínez Arroyo tras la reunión que mantuvo con representantes de medio centenar de asociaciones, organizaciones agrarias, comunidades de regantes, entidades, grupos de desarrollo rural, empresarios, municipios o partidos en la tercera reunión de la mesa regional. Es decir, «todos los que tienen algo que decir en materia de agua en nuestra tierra».

 

Alguna vez se ha dicho, puede que con poco acierto, que los partidos han utilizado este elemento para hacer una eterna guerra política. Y hoy podemos decir que, al menos por esta vez, todos están en la misma trinchera, la de la defensa regional del agua. ¿Ha costado? Pues claro. Pero como dijo el propio consejero, «no se puede avanzar si no se cede». Es por eso que agradeció el «esfuerzo» realizado a los partidos en esta empresa.

 

El acuerdo significa mucho en el fondo: si bien se aleja de la idea de «trasvases cero» que se venía defendiendo desde la Junta de Comunidades, sí se ha pactado que se prioricen los derechos de la cuenca cedente, sus necesidades, y con la condición de que cualquier derivación de agua sea para abastecimiento humano, nunca para regadío, al menos en el caso de la canalización del Tajo al Segura. También se elimina el «mercadeo del agua», y vela por garantizar el abastecimiento y la depuración, y por el desarrollo del territorio.

 

Pero este acuerdo significa también mucho en las formas. Se ha contado con todos los agentes implicados, todos han decidido defender este recurso, y han firmado comprometerse con él. Y permitan que retroceda porque esto nos devuelve al fondo. Porque esa unidad lo empapa de un sentimiento de comunidad, y le otorga la fuerza necesaria para defenderlo –sin fisuras invisibles ni erráticos titubeos–, ante las instancias que hagan falta, ya sea en Madrid como en Bruselas. Y lo hace con el valor añadido de que será así esté quien esté en el gobierno, y esté quien esté en la oposición, porque todos se han comprometido con este documento.

 

Insisto en que no es para menos la satisfacción y alegría que dejaba ver Martínez Arroyo con este hito que, conociéndole, nunca reconocerá como un logro personal, sino como un éxito del conjunto de los agentes implicados en la búsqueda del beneficio común, del beneficio regional. Pero aunque solo sea por el tiempo que le ha dedicado a este empeño, creo que merece esta discreta mención y reconocimiento. «Al César lo que es del César».