RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Meditación y capitalismo

19/03/2021

Andy Puddicombe fundó en mayo de 2010 una empresita (HeadSpace) para acercar el mundo de la meditación trascendental al gran público. El año pasado, esa misma empresita facturó unos 150 millones de dólares con solo treinta empleados en nómina. Puddicombe, originario de Bristol (Reino Unido) dejó la carrera con 22 años, viajó por Asia sin un duro y se convirtió en monje budista.
Encarna una realidad inquietante: el capitalismo y la meditación encajan como dos piezas de un puzzle. Parar un rato cada día, fijarse en la respiración con los ojos entreabiertos, es seguramente la manera más rápida de aguantar los niveles de estrés, los ritmos de trabajo infernales y el aluvión de estímulos a los que nos vemos sometidos diariamente. Es barato, sencillo, no se necesita invertir mucho tiempo ni esfuerzo y nos hace mucho más productivos.
Puddicombe estuvo diez años en templos y retiros en Nepal, India, Birmania, Tailandia, Australia y Rusia. Luego volvió a su país y ha levantado un imperio fundado sobre la base de todo lo que le enseñaron a hacer y decir sus maestros. Cosas como que no tiene sentido aferrarse a nada, crear lazos materiales, ni relaciones duraderas. Cosas como no preocuparse por cosas tan accesorias como una empresa que factura 150 millones de dólares al año.
Headspace está ya en Spotify y Netflix. Es la cara relajada de Silicon Valley y ayuda a hacer la vida más soportables a millones de personas que compiten con uñas y dientes por todo el planeta. Se está convirtiendo en la vía de escape de un mundo que viene a ser algo así como la antítesis del Nirvana, el perfecto contrario del Shangri-La que imaginaron los maestros de Puddicombe. Es una paradoja digna de nuestros tiempos. Una paradoja altamente recomendable, también es verdad, sobre todo si empiezan a sentir que la ansiedad se apodera de sus vidas.