CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


La salida de Grande-Marlaska

03/04/2021

Semana de "pasión" para el ministro del Interior. Primero fue la polémica orden interna del ministerio que ampara a la Policía para allanar un domicilio particular "patada en la puerta" mediante. Orden que Grande-Marlaska justifica pero que por ser contraria a la Constitución (Art.18.2) ha generado un amplio rechazo entre la judicatura, la oposición y los medios salvo alguna de las cadenas "amigas". La exigencia para que el ministro dimita es ya un clamor. Por sí faltaba temperatura al momento, la Semana Santa ha depositado encima de la mesa del ministro otro elemento de "pasión" -dicho en el sentido etimológico del término-.

Me refiero a una sentencia del titular del Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo que reconoce la ilegalidad del cese del coronel Diego Pérez de los Cobos y ordena su restitución como jefe de la comandancia de la Guardia Civil en Madrid. Según la sentencia -firmada por el magistrado Celestino Salgado, juez decano de los juzgados de ése órgano-: "El motivo de la decisión discrecional de cese era ilegal".

Como se recordará, el coronel Pérez de los Cobos, un hombre de honor y un servidor público sin tacha, se negó a informar al ministro del contenido de las investigaciones que bajo mandato judicial estaba realizando la Guardia Civil en el caso abierto contra José Manuel Franco, delegado del Gobierno en Madrid y secretario general del PSOE en la capital, en la investigación sobre la polémica manifestación del 8M celebrada en plena expansión de la pandemia.

El coronel se negó a facilitar información alguna por el deber de reserva propio de los investigadores cuando actúan como policía judicial. Su destitución fue un acto ilegal y por lo tanto el ministro viene obligado a reparar la actuación arbitraria que dio pie a una injusticia. Doblemente sorprendente por venir de mano de quien como Fernando Grande-Marlaska, era magistrado antes de dar el salto a la charca de la política. En cualquier otro país de la UE, un ministro en su situación ya habría emprendido el camino de la salida. Aquí puede que Pedro Sánchez le sostenga hasta ver si escampa. El desgaste será notable.