Comentario Dominical

Miguel Ángel Jiménez


Un sábado de entrega, alegría y gloria

11/09/2020

A veces buscamos grandes hazañas, heroicidades de grandes calibres, cuando en lo cotidiano es donde encontramos las entregas extremas y los amores más incondicionales. El amor se pone en juego hoy y de una vez para siempre. Sí, quiero. Como el mártir que no se exhibe en un acto de valentía momentáneo, sino que es la ofrenda de toda la vida que encontrará entonces, cruenta o incruentamente, su mayor expresión. Es el silencio permanente de la pasión de los que se aman. Sin palabras. Unos en otros; unos con otros; unos por otros. Hasta el extremo. No hay mayor don que haber descubierto que nuestro vivir, aunque sea con sacrificio, habrá de ser con alegría y por los demás. Fiel y para siempre. Como que el huraño elige ser extraño para los demás y, aunque pueda ser rico, será extremadamente pobre. Desgraciado. La verdadera y permanente alegría siempre es con otros. Ahí, el cielo y la gloria.
Mañana, sábado 12 de septiembre, serán ordenados sacerdotes tres de nuestros seminaristas: Iván, Francisco Javier y Óscar. Desde mañana comenzarán a recorrer un camino sacerdotal de entrega, de servicio y de generosidad. Desde mañana, serán vidas que se entregan para ser apoyo, consuelo y esperanza para otros. Ser de Dios para los demás. Desde mañana, sus brazos irán abriéndose hasta que se convierta en una cruz de entrega silenciosa, pero elocuente. Crucificados como otros cristos que serán para los demás. Desde mañana agradecidos todos porque tres hombres convierten un día en sábado de entrega, alegría y gloria.