Aurora Gómez Campos


El sindicato Solidaridad

16/09/2020

Yo quiero ser un dictador en la aplicación de la democracia», dijo Lech Walesa, cofundador de Solidaridad, el primer sindicato libre de trabajadores en la Polonia comunista en los años ochenta del siglo pasado. Parece no ser casualidad que el sindicato que presenta Vox tenga el mismo nombre: Solidaridad. Pero hay diferencias evidentes entre aquel sindicato polaco y el actual y españolísimo sindicato Solidaridad, siendo la principal la autoridad moral de su líder Lech Walesa.
El nuevo sindicato que presenta Vox pretende luchar contra la inmigración ilegal, dado que se manifiesta en contra de dicha inmigración. Pero es que pocos están a favor de la inmigración ilegal, es decir, las mafias que trafican con personas, las suben en una penosa embarcación, cobrándoles a cambio una altísima remuneración. Es poco probable que alguien con un mediano sentido ético se manifieste a favor de estas prácticas. La propuesta del sindicato de Vox es resbaladiza porque donde dice ‘inmigración ilegal’ quizá quiera decir ‘inmigrante ilegal’, así se entiende mejor su planteamiento. Y precisamente a eso se refieren las mentes cejijuntas que se manifiestan en contra de la presencia de emigrantes en su España. 
Sus argumentos se visten de verdad para disfrazar a la mentira. Por eso, cuando dicen que quieren «tender una mano a la generación que vive peor que sus padres a quienes la izquierda engañó y la derecha olvidó» –certeza donde las haya- quizá quieran decir «legitimar la actuación de algún energúmenos de los que puedan crecer entre la precariedad laboral, haciendo el orco en sus manifestaciones». 
Y es que el lenguaje es un arma eficacísima para convencer a gente descontenta. El texto que se expone a continuación es buena prueba de ello: «La obra de acción social jamás puede consistir en un ridículo e inútil lirismo de beneficencia, sino en la eliminación de aquellas deficiencias que son fundamentales en la estructura económico-cultural de nuestra vida y que constituyen el origen de la degeneración del individuo o por lo menos de su mala inclinación». Esta disertación parece bien explicada y convincente, salvo porque fue escrita por Adolf Hitler en su libro Mein Kampf (Mi lucha, 1925) En este libro el autor envuelve los argumentos de maldad en estado puro entre grandilocuentes verdades. Y en esto radicó su poder de convicción entre el pueblo alemán.
Salvando las grandes distancias, el nuevo sindicato Solidaridad se erige como un nuevo referente sindical con un gran potencial de adhesión entre la clase media descontenta. Sin embargo, hay que tener cuidado con los nombres y los referentes. Recordemos que a Lech Walesa lo encarcelaron entre otras cosas, por promover y ejercer el derecho de huelga, consiguiendo grandes logros para la clase trabajadora. Se trataba de un sindicalismo cierto.