NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Las mismas oportunidades

02/04/2021

Hace dos años miles de personas se reunieron en Madrid para recorrer sus principales arterias y alzar una sola voz frente a las instituciones de la capital. La voz de la España vaciada. Aquella masiva manifestación recibió el nombre de la “Revuelta de la España vaciada”. Bajo la lluvia, gente procedente de numerosas provincias amenazadas por la despoblación, ya muy castigadas además por los fenómenos del envejecimiento y la dispersión, levantaron la voz para reclamar más atención a esos territorios. Más y mejores infraestructuras de comunicación, de las físicas y de las virtuales, las que se pueden recorrer con un coche y las que pueden llevar la información en milésimas de segundo. Mejores servicios y atención a esa población, indispensable para nuestros campos, para el desarrollo rural y la conservación del medio ambiente. 

Dos años después, no han sido miles, sino unas pocas decenas de esas personas las que volvieron a reunirse frente a los Leones del Congreso de los Diputados para reivindicar exactamente los mismo. “Sentimos que estamos en la casilla de salida” dijeron los organizadores ante el escaso avance que se ha producido en sus reivindicaciones dos años después, y una pandemia de por medio. Se volvió a escuchar esa voz, pero sobre todo quisieron que se oyera el “latido” de todo un territorio que comparte el miedo a la desaparición. La despoblación solo es la antesala del abandono y la desertificación, advirtieron. 

Contra ese abandono es por el que volvieron a clamar, con campanas, bocinas y bombo, llevando ese latido de la España rural, y cada vez más despoblada, al centro de la toma de decisiones del país, el Congreso. Un corazón que dicen seguirá latiendo mientras haya un solo labrador que pueda cultivar unas tierras, un solo ganadero que pueda recorrer los campos con su rebaño, un solo maestro que lleve la educación y la cultura a la escuela con sus 4 alumnos, un solo médico rural que se recorra los caminos para atender a jóvenes y mayores, porque “el problema de la España vaciada es un problema de todos los españoles”, por lo que ven necesario que esto sea una cuestión de Estado. Por eso quieren elevar esta cuestión a un pacto de Estado que reinicie los trabajos, sin más demora, en defensa de esa España despoblada, con la implicación de todos los partidos políticos. 

Dos logros se han conseguido hasta ahora: que una organización como Teruel Existe haya llegado a la Cámara Baja para expresar esa voz, y que el Gobierno de España tenga en su agenda esta cuestión. El Secretario General para el Reto Demográfico, Francesc Boya, lleva meses reuniéndose con multitud de colectivos y prepara un estatuto de los pequeños municipios para que puedan volver a empoderarse en un país en el que más del 70 por ciento de la población vive en zonas urbanas. Porque “ser menos no significa tener menos derechos” decía uno de los carteles que exhibieron. Por eso reclaman los mismos servicios y atenciones que el mundo urbano, para poder tener las mismas oportunidades.