EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


El Carvativir

28/01/2021

Lo que llamamos democracia, Estado de Derecho, tolerancia, libertad, igualdad, derechos individuales, imperio de la ley, o consenso, no surgen en cualquier sociedad por generación espontánea, ni son necesariamente extrapolables, ni pueden  consolidarse en cualquier cultura, sin pasar por lo que representan Sócrates, Platón, Aristóteles, Cicerón, San Agustín, Spinoza, Newton, Jefferson, Pascal, Leibniz, Galileo, Newton, Diderot, Montesquieu, o Voltaire, por citar unos cuantos eslabones de nuestra cultura. Todo un proceso evolutivo de la humanidad en la Ilustración que vino a «disipar las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón», y que se ve súbitamente truncado cada vez que sale un tonto de turno conjugando la maldad con la estupidez.
Es el caso de la última alocución de Nicolás Maduro, en la que ha manifestado la efectividad del ‘Carvativir’, una medicación milagrosa venezolana capaz de curar la infección del coronavirus en los pacientes contagiados, simplemente con diez gotitas cada cuatro horas, sin efectos secundarios ni negativos. Manifestaciones en perfecta concordancia con el milagro del pajarito que todos recordamos, cuando a Maduro se le apareció Chávez en forma de pajarito y lo bendijo.
Nos consta que Pablo Iglesias ya hecho un pedido masivo de ‘Carvativir’, que lo recibirá por conducto diplomático y sin demoras, gracias al buen rollito entre ellos, la colaboración directa, la militancia, el asesoramiento a la Revolución y el pleno convencimiento de que las políticas de inspiración bolivariana son aplicables en España, idea reflejada en vídeos, en ensayos, artículos, libros y conferencias.
Ambos personajillos me vuelven a recordar al doctor Doxey, de Lucky Luke, capaz de vender un elixir crecepelos al primer incauto que ose detenerse un minuto para escucharlos. El doctor Doxey nos muestra el modelo de charlatán de feria de toda la vida, al acecho, embaucando a la audiencia con la venta de esperanzas con la característica habilidad de la argumentación manida; vendedores de humo por un módico precio ofreciendo la solución de todos los problemas de la vida. El resultado es que se vende el ‘Carvativir’ como se vende el socialismo.
Según ‘Human Rights Watch’, la acumulación de poder en el Ejecutivo venezolano, que comenzó durante la presidencia de Hugo Chávez, ha permitido que las autoridades venezolanas intimiden, censuren y castiguen a sus críticos. Una brutal arremetida contra opositores que se intensificó a partir de 2014 incluyó procesos penales arbitrarios contra opositores políticos, decenas de muertes, miles de arrestos y abusos contra detenidos que en algunos casos constituyen tortura, que ha llevado a Venezuela a sufrir una emergencia humanitaria sin precedentes con grave escasez de medicamentos y alimentos.
Así que ya quisieran los venezolanos contar con un brebaje milagro que, antes que librarles del coronavirus, los liberara de la desgracia que viven con el imbécil bolivariano que les ha caído encima.