Comentario Dominical

Miguel Ángel Jiménez


«El año en el que no dejamos a nadie atrás»

28/06/2020

No podemos escondernos, ni engañar, al menos de una forma prolongada en el tiempo. Jardiel Poncela, en Eloísa está debajo del almendro, dice: «Amigo Que lo que ca uno vale a la cara le sale. Señora Y que antes se pilla a un embustero que a un cojo».

Estamos teniendo la suerte de vivir y de sufrir estos dramáticos meses que reclaman de nosotros, de todos, una respuesta proporcional a la crisis. Será una suerte no solo si somos capaces de seguir con vida, sino también de que el virus no nos afecte ni a la salud física ni mental. También el enclaustramiento hará sus estragos a largo plazo. A corto los está haciendo. ¿Habremos aprendido algo? ¿Servirán de algo las muertes? Somos olvidadizos, es verdad. La inmediatez nos hace arrojar balances negativos porque si toda crisis es una oportunidad para crecer, también es ocasión para que se vea la mezquindad. Podremos podar egoísmos y descubrir que el verdadero camino de la felicidad está en la entrega al otro, que la generosidad se torna en beneficio propio cuando se hace de manera desinteresada.

Puede parecer que la humanidad sigue su rumbo sin intención profunda de cambio, pero no podemos hablar de la humanidad como queriéndonos librar de la responsabilidad que a cada uno atañe. Las decisiones individuales que tomamos a diario son las que construyen la historia común.

Ursula von der Leyen es la primera mujer presidente de la Comisión Europea. El 26 de marzo de 2020 pronunció un discurso de plenitud en la sesión plenaria del Parlamento Europeo sobre la respuesta coordinada europea al brote de la COVID-19: «Pero por duro que golpee el virus, su fortaleza no es mayor que la de la ciudadanía europea. Quisiera rendir homenaje a las mujeres y a los hombres implicados en esta lucha. Pienso en el personal de enfermería, los médicos y los asistentes sanitarios, en Italia, en España y en toda Europa, que se han lanzado al combate sin la más mínima vacilación. Héroes que no escatiman ningún esfuerzo, día tras día, para salvar a nuestros padres y abuelos, para salvar a nuestros amigos y compañeros, a propios y extraños». Y fue ella la que en un artículo el 2 de abril de 2020 decía: «La crisis pone a prueba a Europa. No podemos fracasar y no podemos dejar a nadie atrás».  Puede ser que lo que más haya trascendido sea el esfuerzo económico sin precedentes con el que Europa apoyará a los países miembros, pero qué triste es quedarse solo en el dinero cuando lo que alimenta la raíz es una generosidad que sí que ha tenido precedentes.