Comentario Dominical

Miguel Ángel Jiménez


Dios trinidad, la salvación y la democracia

08/01/2021

De fondo, la dignidad de la persona, de toda persona. Para un creyente, su dignidad nace de las manos de Dios, de ser criaturas suyas. En Él, tenemos un valor infinito que nadie puede arrebatarnos bajo ningún argumento. La Declaración Universal de los Derechos Humanos nos ha puesto a todos de acuerdo en un camino común de respeto en lo común y en lo diverso.
La libertad, don precioso. Ni siquiera la verdad puede situarse por encima de la libertad. 
A propósito de los muy preocupantes (y gravísimos) acontecimientos en Estados Unidos, en el Capitolio, sede de la democracia más antigua del mundo contemporáneo, lugar emblemático del país llamado de las libertades, pero así han comenzado en la historia muchas veces su conculcación. Etapas de tiranías.
En el mismo ser de Dios hay diálogo, relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios mismo es paciente con nosotros, su misericordia es eterna. Por muy grande que pueda ser nuestro pecado, más grande es su perdón. No hay nada más profundo en nuestros corazones que su amor. Ni siquiera él, que es el que más prisa tiene en nuestra salvación ha impreso a la historia un ritmo que ahogue las inquietudes del hombre.
Y ahí, aunque pueda parecer extraño, también tiene su raíz la democracia. Una institución tan débil que hasta protege a los que la atacan. Pero, precisamente por eso, la democracia es lo que hay que cuidar y salvaguardar. Diálogo, paciencia, ley, justicia, razón, pluralidad, ética… La democracia se convierte en dictadura y en totalitarismo cuando se hace convivir la legalidad con la inmoralidad.