El Yelmo de Mambrino

Manuel López Camarena


El COVID-19, impávido en su avance contra la Humanidad

19/11/2020

La monstruosa crisis que estamos intentando superar -al paso que vamos podría acercarse, en cifras y en secuelas a las dos guerras mundiales del pasado siglo, cálculos estos que, estoy seguro, los gobiernos serios, no los de pandereta como alguno cercano que yo me sé, tienen hechos y más que hechos, aunque sólo sea con la sana intención de poder prevenir lo que muchos nos tememos, aunque no tengamos ni medios ni capacidad para ofrecer cifras serias. 
Pero desde nuestras casas, desde la escasa tertulia que las prohibiciones, justas, a veces cortas, y necesarias, sí vemos, aunque no podamos ir muy lejos en la previsión o la adivinación, es que el bicho, el Covid-19, ese al que buena parte de la sociedad le arrima un ‘la’ en lugar del más correcto ‘el’, está actuando, en algunas cosas, como algo nuevo, desconocido, cruel, capaz de mutar en bicho nuevo y radicalmente diferente. O al menos esto es lo que se deduce de cosas que se pueden leer y escuchar. 
Esto, su maligna agresividad y la aparente facilidad para reírse de los que le combaten, le convierten en un enemigo poderoso que puede llegar a cotas de perdurabilidad infectiva capaces, hipotéticamente, de poner en riesgo, al menos, a parte de las Humanidad.  
Y es que, esto sí, ya se ha escrito y comunicado a los pueblos, que al no saber cómo se desarrollará la lucha en fechas y años venideros. Cualquier teoría menor, de las de andar por casa, puede ser válida para hablar de dos años, cinco, tres lustros o diez o doce décadas y ahí, amigos, las cifras se disparan y mucho. Y es que este, bicho parece que va más allá de lo que conocemos, superando en letalidad a los que conviven con nosotros, los humanos, desde hace años, tales como los de la gripe, el sarampión, la polio, etc. Y por eso, porque a día de hoy es más poderoso que nosotros y que nuestras armas, es por lo que toda la labor, individual y conjunta, que se pueda desarrollar contra él será poca, incluyendo los avances de las vacunas que andan en liza por ahí. 
Por eso no se entiende que en España, que no es ninguna potencia científica, pese a las gloriosas individualidades que, de tiempo en tiempo, salen de debajo de las mesas camilla, en lugar de haber creado una colmena de sabios, unas docenas de panales de   entendidos, que algunos habrá, digo yo, hemos perdido el tiempo y las fuerzas, en peleas a la española, en la que todos, pasado un corto espacio de tiempo, todos acaban habiendo luchado con todos, y ello sin prestar sino como mucho, un mínimo de atención a lo que de verdad importa y que no es otra cosa que salvar vidas. 
Y en esto, el Gobierno socio-comunista-separatista que sustentan Pedro Sánchez y sus acólitos del PSOE, ha tenido una muy destacada actuación, gobernando el timón de la lucha contra la pandemia de la forma que más ha cumplido y rendido a sus intereses políticos y económicos (nóminas). Hay malestar en el ala moderada y socialdemócrata de Ferraz, pero la izquierda no gusta de enfrentarse a los que mandan, al llamado aparato. Sánchez, el rey del cinismo y la mentira, casi juró cinco veces que no se sentaría con Bildu a hablar. Lo ha hecho y ha pactado encima. Igual es que confundió el sofá con la cama turca… y claro.