Desde mi ventana

Antonia Cortes


La poesía y Brines

19/11/2020

La poesía está de fiesta. Se ha convertido en la elegida. Ella, tan callada y minoritaria, es empujada a salir de nuevo y abrirse al mundo en este 2020 tan extraño.  El Premio Cervantes la sitúa en el punto de mira y la vuelve a recibir con las manos abiertas por tercer año consecutivo. Como cuando se fue a  Uruguay en busca de Ida Vitale, para mirar los ojos de esta poetisa, cercana ya al siglo, y decirle que era la ganadora; y como lo hizo en 2019 también con Joan Margarit, por su obra de “honda trascendencia y lúcido lenguaje, siempre innovador”.  Ahora, aterriza de nuevo en España, en el Mediterráneo, para encontrarse con el autor de los versos merecedores de tan prestigioso galardón: Francisco Brines.
¡Qué gran noticia! El poeta valenciano, que pronto cumplirá los 89 años, añade a su lista de satisfacciones una más desde que llegó la primera, la del Premio Adonáis en 1960. Este poeta, tímido, paciente, perteneciente a la  generación del 50, que ha confesado que escribe cuando “hacerlo se convierte en algo necesario” y que asegura que la poesía “cumple una función exaltadora de la vida”, sin proponérselo está repartiendo muchas dosis de felicidad.
La lectura de esta noticia me llevó a El Escorial. A los buenos recuerdos que se acumulan y que son los que siempre permanecen cuando la propia memoria se encarga de hacer una selección. ¿Para qué guardar los malos? El nombre de Francisco Brines en la sierra madrileña viene acompañado de otro gran poeta, Carlos Marzal,  que definió estos encuentros como  «el  lugar donde se reunían la literatura y la amistad, para hacer de esa reunión un motivo de conocimiento y alegría». ¡Qué momentos!
Fue en el verano de 2004 la primera vez que vi, que escuché a Brines con motivo de su participación en un curso sobre Neruda y que estuvo dirigido por un joven Luis Muñoz. Años más tarde, en 2013, el poeta valenciano se convertía en el homenajeado. Marzal, de nuevo, conseguía reunir a grandes poetas en torno a nuestro nuevo Premio Cervantes: José Corredor-Matheos, Guillermo Carnero, Luis Antonio de Villena, Fernando Delgado, Luis García Montero… y también a Luis Francisco Esplá. Sí, el torero, con quien  el poeta habló de su pasión por los toros, de su relación con la fiesta.
Fueron días intensos, de mucho aprendizaje de la vida, de escuchar, de admirar, de entrevistas pequeñas para no cansarle, donde esa timidez quedaba de manifiesto con la misma fuerza que su amor por la literatura, por el futbol, por el mar… Instantes bordados en el corazón como los hilos sobre la tela para que perduren. Y vuelvo a verlo, paseando despacio y cogido del brazo por uno de los largos pasillos del edificio Infantes mientras comenta con naturalidad su agnosticismo, su pasión, a la vez, por la figura de Jesús. Brines, Premio Cervantes, ¡qué buena noticia!
Volvió la hora feliz./Que arribe al menos/ al puerto iluminado de la noche.