Fontanería Pública

Escolástico González


Otra Policía Local distinta. Más cercanía y vecindad

09/11/2020

Es posible que el concejal no lo recuerde, pero nos presentaron un 14 de agosto de 2015, en el recinto ferial, y cuando me dijo que sería el responsable de la Policía Municipal ya tuve la oportunidad de comentar con él, en ese preciso momento, las dificultades del colectivo y de la particular visión del trabajo que tienen los policías locales en esta ciudad. Una de ellas es que se presentan a una oposición del Ayuntamiento, pero quieren ser como los cuerpos de élite de la Guardia Civil o de la Policía Nacional. Y está muy bien cooperar con ellos y estar preparados, pero, sin olvidar la función principal que les corresponde en la organización municipal. 
La Policía Local no es un cuerpo auxiliar ni subordinado a ningún otro y es cierto que le corresponde también la cooperación en materia de seguridad ciudadana. Pero eso, cooperar. Parece que en la Policía Local existe una competición para ver qué cuerpo, si nacional o municipal, es más eficaz en seguridad ciudadana. La labor principal de la Policía Municipal es el tráfico, la disciplina urbanística, las ordenanzas y reglamentos municipales, por muy odioso que resulten para el policía cuando le tiene que llamar la atención a un comerciante o a un vecino. 
A nuestros policías locales les gusta ser hombres de acción y se presentan rápidamente ante cualquier aviso ciudadano con sus flamantes vehículos. Eso sí, de uno en uno. No tienen pereza para el servicio. Todos llevan en su alma al policía vocacional. Están preparados técnicamente y, además, en su mayoría también académicamente. Tenemos la suerte de vivir en una ciudad con uno de los índices de delincuencia más bajo de toda España, pero, de no ser así, también tendríamos la suerte de contar con un preparado, que no eficaz, cuerpo de Policía Local para garantizar la seguridad en nuestras calles. Excepto cuando se manifiestan ellos mismos que resultan ser unos gamberros. Miedo me daría ser autoridad y que me tuvieran que proteger quienes se comportan así en sus manifestaciones. Aunque sepan separar el trigo de la paja.
Pero volviendo a la organización municipal. Cuatro policías locales, con las flamantes dotaciones de vehículos nuevos, se presentaron el otro día por la mañana en la ronda del Carmen para un atestado de tráfico. Un pequeño golpe de chapa al realizar un giro donde se vieron involucrados dos vehículos, uno de ellos conducido por una monja. Es lo que tiene Ciudad Real que, o no tenemos policías de turno, o los que hay se presentan todos a lo mismo porque no hay otra cosa mejor que hacer. A la compañía de seguros no le costará mucho la reparación de la chapa, pero a nosotros los ciudadanos el parte de atestado de la monja nos sale por un ojo de la cara. Pero no es un caso aislado. Días pasados, el 30 de octubre, y para un caso de un aviso de un ciudadano ebrio que pretendía coger el vehículo también se presentaron otros cuatro coches con los rotativos luminosos encendidos y haciendo sonar las sirenas acústicas. Quizás algo exagerado y alarmista, pero no importa. Lo principal es que acudieron rápidamente. 
Dirigir el tráfico, llamar la atención a un comerciante del barrio que invade la acera, pedir una licencia de obras menores, indicar al constructor que no está bien señalizada la valla, multar al vecino que ha dejado el coche en la acera, retirar el vehículo mal aparcado, multar a los propietarios de animales sueltos, controlar las ocupaciones del espacio público, investigar quienes vierten escombros en las inmediaciones, etc., etc. Esos y no otros son el principal trabajo de la Policía municipal. Pues bien, eso hoy parece que no es la labor de los policías locales. Por lo menos en esta ciudad. Es posible que con otra organización distinta permita tener una Policía también distinta. Más cercana, más de vecindad y menos reivindicativa de una Policía solo de seguridad ciudadana. Eso requiere de una cadena de mando, firmeza y disciplina.