LOS POLÍTICOS SOMOS NOSOTROS

Enrique Belda


Políticos y Reyes Magos: la esperanza como huida hacia adelante

05/01/2021

La parte del Misterio de la Natividad del Señor, en la vertiente popular del retorno anual de los Reyes Magos, es una perfecta explicación de lo que la clase política mundial, nacional, autonómica y local, ha seguido a pie juntillas desde que comenzó la Covid.
Ante la ausencia de certezas, y renunciando de antemano a contar la verdad (para ellos somos niños que nos asustamos y necesitamos ilusiones), nos han mantenido todo el año a base de esperanzas. En primavera con el ‘esto lo ganamos juntos, quédate en casa y venceremos’. En verano: ‘no bajes la guardia, que ya está todo mejorando’. En otoño: ‘ya va a llegar la vacuna y la recuperación económica’. Y a fin de año: ‘ya está la vacuna, el ser humano es fenomenal, pero no hay que relajarse aún’.
El eje de esta cuestión es el mismo: se creen que, si nos cuentan toda la verdad a nosotros, el pueblo, sus jefes y superiores en democracia, no la podremos aguantar y nos sumiremos en la depresión. Creen en nuestra resiliencia, pero también que la misma necesita la esperanza y la perspectiva de futuro como gasolina. Desde luego es una barbaridad en democracia tal planteamiento, pero creo también que hoy por hoy yo haría lo mismo si mandase, pues no veo que mucha gente quiera conocer, en serio, lo que viene.
Y creo que tampoco la mayoría hubiéramos aguantado sabiendo en marzo y en abril que no tenían ni idea de lo que se traían entre manos, o que deberían pasar, no solo quince semanas, sino quince meses, para comenzar a ver la luz en el ámbito de salud. Ahora con la vacuna, pero sobre todo, con los presupuestos del Estado que países como España han aprobado (basados en la negación de la realidad y el autoengaño), se prolonga la ilusión o la esperanza, trasladando el golpazo hacia gobernantes postreros, que descubran el misterio de los regalos de los magos a partir de 2023, y afronten las malas caras de estos niños y niñas potenciales que todos los ciudadanos somos. Esto de que el Estado sustituya la decisión y la responsabilidad del individuo y sus efectos, es analizado hasta la saciedad por maestros que nadie quiere atender, por pereza y comodidad. Vasili Grossman en Vida y Destino desmenuzaba el papel gregario de las masas aprovechado por nazis y comunistas para sus fines, con el miedo como arma.
Ahora no se autodeclara nadie totalitario, pero el miedo sigue articulándose como arma de acción política diaria, y continúa la utilización de la gente sencilla como brazo para callar cualquier disensión o petición de explicaciones. No estamos por la labor de pensar: si ven las opiniones de lectores y lectoras en redes, sin ir más lejos, a esta obra maestra de Grossman, encontrarán muchas que dicen que ‘se aburren’ y ‘que no se enganchan y dejan de leer’, cuando seguro que se tragan cuatro horas de ‘Sálvame’ de Tele 5, o similar, sin levantarse a hacer pis.
Yo sí tengo la esperanza de que la esperanza sea nuestro convencimiento, y no solo el montaje plurivalente para manejarnos, callarnos, engañarnos o, simplemente, hacernos digerir la triste realidad. Seguimos siendo para el poder menores de edad, y la mayoría quiere quedarse como Peter Pan.