RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


El fontanero polaco

18/07/2020

Un estudio publicado estos días en ‘The Lancet’ pronostica que la Humanidad alcanzará su pico alrededor del año 2060. Seremos entonces unos 9.700 millones y a partir de ahí iremos disminuyendo hasta quedarnos sobre los 8.800 millones en 2100. Los investigadores creen que la planificación familiar y las estructuras sociales de Occidente acabarán imponiéndose en todo el planeta, reduciendo considerablemente el número de hijos por mujer, sobre todo en el África subsahariana. España, dice el modelo desarrollado, perdería casi la mitad de sus habitantes actuales, al igual que otros países como Corea del Sur o Portugal.
El pronóstico destroza las previsiones catastrofistas y da un respiro. También proyecta una amenaza sombría sobre los países más restrictivos con la inmigración. Aquellos empeñados en mantener la pureza de sangre, como Japón o Hungría, acabarán disminuidos y muy envejecidos. Al menos lo estarán antes que los demás. Y al contrario: aquellos que sepan utilizar la inmigración a su favor, fomentándola de manera inteligente, saldrán fortalecidos. En el grupo destacado, como siempre, el modelo de Canadá, que dedica recursos y esfuerzos en seleccionar, tutelar y ayudar a sus inmigrantes. En lugar de pobres extranjeros los trata como padres de los futuros canadienses.
En España seguimos sin entrar en el tema más allá del folclore identitario y cultural. Aunque nuestras políticas no han sido tan desastrosas como podrían, somos uno de los países de occidente con el debate menos maduro al respecto. Tanto quienes defienden como quienes atacan la inmigración lo hacen con argumentos emocionales o tramposos, mientras se olvida sistemáticamente afrontar el desafío con perspectiva demográfica y económica. La estupidez del fontanero polaco. Una y otra vez.