El Yelmo de Mambrino

Manuel López Caramena


Pedro Sánchez rememora la batalla de Madrid

15/10/2020

Cierto es que la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lleva gran parte de la razón que hay en juego entre ella y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en la batalla por Madrid. Pero no es menos cierto que tampoco Díaz Ayuso, quizás por inexperiencia, es que esté dictando lecciones y cursos de buen gobierno no ya en la citada batalla por Madrid, sino en toda su trayectoria de gobierno desde que tomase posesión de la presidencia de la Comunidad de Madrid, puesto y cargo por el que los socialistas de aquella región, encabezados por los vapuleados Simancas y Gabilondo, serian capaces de vender no ya almas a dúo sino muy posibles virginidades de todo tipo y calado. Y es que Madrid, con pandemia o sin ella, con una jovencita al frente o un holograma de Einstein, con Pompoff y Theddy y de refuerzo Charly Rivel -tres payasos líderes en la historia de los escenarios mundiales- es, desde  el último tercio del pasado siglo, la envidia, unas veces sana y otras, las más, no, del resto de España, motivo este que ha lugar a ataques y enfrentamientos entre territorios que no sólo no generan nada, pero nada, bueno o ni siquiera mediano, sino que ocupan, los enfrentamientos, lugar destacado, a la cabeza sencillamente, del proceso desintegrador de la nación española, y en el que destacan, con distintos modos y maneras, el nuevo PSOE radical, enemigo de cualquier atisbo de PSOE socialdemócrata, vergonzosamente tributario, a día de hoy, de los comunistas de Podemos y PCE, y estos alineados en las corrientes de los gobiernos y movimientos más radicales de Iberoamérica. 
Y estas gentes, dispuesta, metafóricamente… y ya veríamos llegado el caso y con el consejo de los etarras 2020 de EH Bildu, a abrir las puertas de las celdas de las checas de hoy, que las hay en las mentes y los recuerdos de más de uno y más de dos, son los que no sólo están acogotando al Gobierno de Madrid en lucha innoble y en la que servidor, al menos, no ve, no puede encajar, la figura del profesor Gabilondo, sino a toda la ciudadanía, al pueblo, que sigue sin enterarse de quién es quién, qué diablos pasa, ni quién nos va a llevar, lo antes y más sanos posibles, a buen puerto, o cuando menos a, a un remanso del río desbocado del COVID-19, para que se pueda encallar la nave y cese la loca carrera.
Pero no. Pedro, Perico, Pedrete quiere el poder de Madrid -todo el poder para los soviets y para él- y como un vulgar lanista de la vieja Roma, no dudará, ya lo está haciendo, en lanzar parejas o grupos de luchadores -Illa, Simón…- a dejarse las tripas o lo que haga falta, con tal de que él y como muchos cuatro cinco del equipo, saquen la cabeza por encima de la balsa de caca que es la política y lleven a España, como están haciendo ya, a la trastienda de la Democracia, que es, siempre lo ha sido, dónde únicamente han sabido moverse y estar a gusto, las gentes de la izquierda radical de la que tan malas experiencias y hemos tenido y seguimos teniendo. Veremos cómo acaba el partido, pero los vecinos, y más, están cada vez más preocupados y nosotros más pobres y más entrampados, Veremos, veremos.