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Rafael Cantero

Historia en Piedra

Rafael Cantero


Retablo de la Virgen Milagrosa

03/09/2021

Desde finales del siglo XVI y principios del XVII, muchos de los templos de origen medieval fueron dotados de diversos retablos inspirados con el lenguaje inicial del barroco, con el fin de ser un medio didáctico para trasladar a los fieles iletrados los conceptos fundamentales de la doctrina cristiana, sirviendo al mismo tiempo de escenario para el desarrollo de las ceremonias litúrgicas. Los retablos acostumbraban a estar situados en lugares privilegiados y hacia ellos todos los fieles dirigian sus miradas y oraciones, por lo que también fueron un instrumento de estimulación religiosa por su carácter ilustrativo y pedagógico.
En las capillas y naves de la iglesia de San Pedro de Ciudad Real existieron una serie de retablos donde se encontraban alojadas distintas imágenes que recibían culto en el templo y que eran de indudable interés histórico-artístico. Algunos de estos retablos aún se conservan en la iglesia, aunque con modificaciones decorativas y cambios de advocación, sin embargo, otros desaparecieron en distintas épocas y por motivaciones diferentes.  
En el pasado mes de diciembre hacíamos referencia en esta sección al desaparecido retablo de estilo churrigueresco dedicado a Nuestra Señora de la Guía, que se encontraba a los pies de la iglesia de San Pedro, delante de la puerta del Perdón. En esta ocasión vamos a dedicar este articulo a otro retablo, igualmente desaparecido, que existió en la mencionada iglesia, que fue construido para acoger la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
La devoción a la Virgen de la Medalla Milagrosa data de noviembre de 1830, cuando la santísima Virgen se apareció a la religiosa de las Hijas de la Caridad, Santa Catalina Labouré. La Virgen mostró a Santa Catalina un modelo de medalla que era necesario difundir, y que era una especie de gran catequesis en la que se resumía todo el misterio de Jesucristo.  La advocación a la medalla de la Virgen Milagrosa pronto se extendió por todos los lugares y empezaron a crearse asociaciones religiosas para difundor el culto a la Virgen María de la Medalla Milagrosa.
En Ciudad Real se creó en el primer tercio del siglo XX la asociación de la Medalla Milagrosa con sede canónica en la parroquia de San Pedro. La asociación recién creada constaba de dos secciones, una integrada por mujeres y otra formada por hombres que recibía el nombre de Asociación de Caballeros de la Milagrosa.
En el año 1943, por mediación del párroco don Emiliano Morales, ambas asociaciones de la Medalla de la Virgen Milagrosa encargaron al taller de los escultores valencianos, Rausell y Llorens, una imagen de la Virgen Milagrosa, con el fin de darle culto en la iglesia de San Pedro.
Entre el altar Mayor y la capilla construida por la familia de los Veras, donde en la actualidad se veneran las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y San Antonio María Claret, se construyó adosado al muro un retablo de estilo barroco con tipología de medio baldaquino dedicado a la Virgen Milagrosa. La imagen de la Virgen, tal y como podemos observar en la fotografía superior, estaba ubicada en la parte central del retablo, que estaba precedido de un altar donde en ocasiones se celebraba la eucaristía.
En las obras de restauración de la iglesia de San Pedro llevadas a cabo en el año 1980, el retablo de la Milagrosa fue desmontado y retirado del templo.