Eudaimonía

Fernando García Cano


Vaticano descifrado

26/02/2021

Acaba de publicar Juan Vicente Boo un libro titulado Descifrando el Vaticano. Desde dentro y desde fuera. Brinda un buen servicio a los lectores no especialistas que quieran descubrir y comprender no sólo lo que hay en el estado más pequeño del mundo, la Ciudad del Vaticano, sino también lo que sucede en su interior, donde está su organismo más complejo: la Santa Sede. Conviene empezar por diferenciar ambas entidades, Santa Sede y Estado Vaticano, para aclararse sobre cualquier noticia relacionada con el Papa, que lógicamente es el habitante más mediático de ambas instituciones.
Estructurado en dos partes, tituladas respectivamente ¿qué es el Vaticano? y ¿cómo funciona?, el veterano corresponsal de ABC brinda una descripción periodística del corazón de la Iglesia Católica con una claridad meridiana, que logra enganchar al lector siempre ávido de intrigas palaciegas entre los muros de la institución más longeva del planeta, a la vez que más enrevesada y repleta de organismos peculiares y difíciles de descifrar. Por eso este libro se propone, desde su mismo título, la aventura de llegar a descifrar el Vaticano, como si se tratara de una aventura similar a la conseguida por los biólogos que hace dos décadas lograron descifrar el genoma humano, después de 10 años de intenso trabajo.
La trayectoria profesional del autor como vaticanista sobrepasa ya los 22 años. La comenzó en 1998 tras haber sido corresponsal en Bruselas, en Hong Kong y en Nueva York, con la experiencia de haber lidiado con organizaciones internacionales muy complejas, como la Unión Europea, la OTAN o las Naciones Unidas. Esas grandes capitales mundiales en las que trabajó le permitieron viajar por más de setenta países, que sumados a los sesenta viajes internacionales de los tres Papas a los que ha acompañado, le permiten a Juan Vicente Boo tener una visión global envidiable.
Consciente del tesoro de ese bagaje acumulado, a lo largo de su carrera periodística, el autor también pretende brindar con su libro una ayuda a periodistas más jóvenes, que llegan a Roma con el reto de tener que informar sobre una entidad única en el planeta que es la Iglesia Católica: dos veces milenaria, terrenal y espiritual a la vez, distinta de cualquier otra organización internacional. No extraña por eso encontrar al comienzo del libro, así como en los agradecimientos del final, los nombres de algunas colegas periodistas a las que Boo dedica su libro, así como los de otros informadores con los que ha colaborado estrechamente en iniciativas como la agencia televisiva Rome Reports. Desde su dedicación en exclusiva a informar sobre el Vaticano el autor conoce las dificultades que toda información periodística conlleva, especialmente si han de ser informaciones tan lacónicas como las de la radio y la televisión. También señala un problema común a periodistas y ciudadanos: el de la continua erosión intelectual que causa el predominio de informaciones siempre apresuradas, a los que se añaden las distorsiones de las redes sociales, estupendas en su inmediatez tantas veces, pero nefastas en otras muchas.
Para conocer las tareas del Papa y el contexto mundial en el que se mueve su misión, al frente de la Iglesia, este libro resulta ideal. Si el público se anima a su lectura seguro que se le despejarán muchas dudas y podrá aclararse sobre un organigrama complejo, similar al de muchos árboles que podrían dificultar la visión del bosque. Eso es lo que Boo padeció al inicio de su corresponsalía vaticana, cuando empezó a conocer los sesenta organismos del miniestado Vaticano, más la veintena de departamentos de la Santa Sede por aquel entonces. Gracias a su ejercicio de comprensión y simplificación ese bosque se ha convertido en un noble edificio asentado sobre 12 columnas y con 7 arcos, con los que se describe el entramado  de su libro. Quien quiera ampliar su información  puede acogerse a la sugerencia del mismo autor, que recomienda los libros de Valentina Alazraki y de Javier Martínez-Brocal, junto a los cuales su libro vendría a completar una especie de trilogía básica sobre el Vaticano, que brinda una visión actual de sus lugares más significativos, así como una descripción artística e histórica de su emblemática Plaza y, sobre todo, de la Basílica de San Pedro.