Doble Dirección

José Rivero


Borbón bifronte

03/03/2021

Cual Jano bifronte, se nos presenta, se nos ha presentado en estos últimos días la imagen del Rey Emérito, Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias. En tan sólo unos días hemos pasado de cierta vanagloria por el papel desempeñado en la noche del 23 de febrero de 1981 –con la capacidad de detener y condicionar el Golpe de Estado en curso, que pudo determinar el desarrollo de la débil democracia y del incipiente reinado del Borbón restaurado–, al papel de villano mayor del Reino, una vez que hemos conocido su segunda regularización fiscal, por un importe de 4.395.901,96 euros. Fruto de pagos y mediaciones de una estrafalaria Fundación Zagatka, regentada por un lejano primo del monarca, Álvaro de Orleans y dedicada a costear los vuelos privados que, en tan sólo cuatro años, ascendieron a la cantidad de 8.000.000 de euros. Segunda regularización fiscal que se añade a la anterior de diciembre pasado, por otros 680.000 euros. Y a las donaciones opacas de 65BIFROMTE millones en favor de Corinna Larsen, que ha pasado de ser amiga a ser amante, en el mismo plazo de tiempo que su protector ha pasado de héroe a villano.
Ya sabemos que Jano es el dios de los dos rostros, como Juan Carlos. Dios que no proviene de la mitología griega sino de la antigua mitología romana, para la cual Jano habría sido en principio un ser humano, que fue divinizado al morir. Casi como Juan Carlos de Borbón, humano al nacer y divinizado a partir de la noche de 23 de febrero. Aunque luego, todo fuera una caída consecuente de ese proceso de divinización y el retorno a una humanidad doliente, dolorosa y escasamente ejemplar. 
Por extensión Jano es el dios de los comienzos materiales e inmateriales –que en la historia borbónica que relatamos, vienen a cuento, desde la materialidad de los bienes capturados a la inmaterialidad de los servicios prestados– y Ovidio retoma una leyenda muy sabrosa y punzante, según la cual Jano habría nacido del Caos, y sus dos rostros consecuentes, serian el resto de esa desorganización primitiva. Algo de eso tenemos en el presente con el Caos de la institución monárquica propiciado y acelerado por el que fuera su titular restaurado/instaurado.
En Roma, el dios Jano era el dios de la astronomía, la arquitectura y, sobre todo quien presidía los puentes y puertas. Pues eso, puertas de salida y puentes para la Monarquía, como los levantados con inconsciencia por Juan Carlos. Tradicionalmente los dos rostros de Jano representaban la facultad de ver adelante y atrás. Ser el pasado, pero cada vez menos el futuro.