RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


La ‘plandemia’ de Victoria Abril

26/02/2021

Nunca he entendido qué autoridad tienen artistas, actores y músicos para sermonearnos sobre temas políticos, sociales o humanitarios. Es una costumbre hollywoodiense importada con calzador y con bastante poca pericia. Los economistas no firman manifiestos sobre cine, los fontaneros no firman manifiestos sobre economía y los políticos no firman manifiestos sobre fontanería. No entiendo por qué los actores cargan con esa responsabilidad y lo convierten en parte de su trabajo. Hasta el punto de que cuando alguno no lo hace se le acusa de oportunismo. Parte de la culpa es nuestra, que les preguntamos constantemente lo que piensan de este gobierno, aquel político o el último atentado, como si su opinión tuviese alguna importancia. Y tampoco es casualidad que la gente acabe reaccionando mal, ni que le hayan dado nombre al boomerang del mal marketing: el ‘efecto Streisand’.
El criterio y entendederas de un actor no tienen porqué ser mejores que los de cualquier otra persona. Tienen sus propios sesgos, viven en su propia burbuja, no están especialmente informados, ni tienen una preparación específica para establecer analogías o profundizar en el análisis. La prueba definitiva de ello es el espectáculo que están dando algunos durante la pandemia. Victoria Abril o Miguel Bosé se ponen a hablar de las vacunas y sube el pan, como subiría si le preguntasen a un grupo de virólogos por sus preferencias en el cine francés. Abril dice que las vacunas son «experimentos sin probar que han metido rápido sin testar en seres humanos» y yo tengo un amigo que dice que las películas de Victoria Abril «no son cine, sino pornografía emocional para ñoños». Ninguna de las dos afirmaciones tiene importancia.