Buenos Días

Antonio García-Cervigon


Matracas y monsergas dan sus frutos

16/02/2021

El lenguaje confuso y embrollado junto con la insistencia machacona y reiterativa hablando mal de España, viene ya prendiendo de generación en generación en la Cataluña atrapada y desleal, sin que nadie le haya plantado cara de manera firme y contundente. Ha sido un domingo de Carnaval, perfecto aliado para que viéramos mesas electorales cuyos miembros estaban ataviados con vestuario de hospitales y con mesas desocupadas de personal acreditado en la cita electoral de altos vuelos, en contraste con los fajos de papeletas de las formaciones políticas -una veintena- que presentaban sus candidaturas ante los ciudadanos. Unas elecciones atípicas con los presos del golpe de Estado saliendo de la cárcel para avivar las elecciones con proclamas secesionistas, con los antisistema empleando la violencia contra las formaciones políticas constitucionalistas. Con los medios de comunicación en manos de separatistas e independentistas, la mayoría. La alta abstención en la votación cercana a casi el 50% es indicativa de que hay un buen número de electores que se quedaron en casa, la mayoría por temor a contraer el coronavirus; otros por desconfianza de los protocolos puestos en marcha por los políticos y funcionarios de la Generalidad, y el resto, porque no les dio la gana salir a la calle en un día lluvioso. A nadie ha sorprendido el resultado que se viene cociendo en ollas y pucheros al por mayor desde hace décadas en ese territorio español. 
Todos los candidatos, de una manera u otra, amortiguan y enmascaran sus descalabros o decepciones en la noche electoral, salvo Alejandro Fernández que al frente del Partido Popular reconoció su fracaso al perder un escaño, cuando sus objetivos estaban en superar el resultado de la anterior convocatoria. La mayoría de sus antagonistas han coincido en que era y es un diamante en bruto y tiempo tendrá para demostrar su valía. En la otra orilla aparece el partido de Inés Arrimadas que se deja más de un millón de votos respecto a las elecciones pasadas y pérdida de 30 escaños. Sus aproximaciones al Gobierno y su entrada en la política nacional le han dado un palo a su granero de votos. Nadie sabe cómo reaccionará Arrimadas. Y el partido constitucionalista Vox, que ha entrado con la solvencia de ser oposición en el nuevo Parlamento. Lo que sí está claro es que Salvador Illa, tan denostado por la pandemia, fue el ganador de la noche electoral y lo urdido desde la Moncloa ha marchado viento en popa. Sobró el bailecito en la velada política. No está nuestro país para jolgorios. 
Lo que ocurre en esa tierra española ya era anunciado, de alguna manera, por el expresidente de la Generalidad Pascual Maragall en 2005: «En España hay tres naciones seguras, y alguna probable». Mientras, el ‘ínclito’ expresidente de ERC José Luis Carod-Rovira decía sobre la reforma del nuevo Estatuto otro tanto por aquellos días: «Era el primer paso hacia una Cataluña independiente». ¿Y nos sorprende el resultado de las elecciones catalanas? Candidez se llama a eso.