Doble Dirección

José Rivero


Urbanismo a la carta

07/04/2021

La pretensión del equipo municipal de gobierno –en este año de tantos horrores e incidencias–, de iniciar un proceso participativo (¿…?) al amparo de la próxima exposición sobre el sexto centenario del otorgamiento del título de ciudad que otorgara Juan II, y que se verá en los meses venideros, ha dado pie a una estrategia ilusoria y oblicua sobre la ciudad que queremos, construyendo un mapa de deseos personales soñados, cual carta a los Reyes Magos del Consistorio, que no sé cuántos son a estas alturas contables.
Estrategia ilusoria consistente en que los interesados en ese diseño venidero graben un vídeo de 30 segundos en el que expongan sus aspiraciones ciudadanas y artísticas y sus puntos de vista formalizables y formalizados que habrán podido enviar hasta este lunes 5 de abril. Haciendo buena la afirmación de Andy Warhol sobre el derecho de todos los ciudadanos a sus cinco minutos de gloria televisiva o visual, ahora, por mor de este documento visual y participativo promovido por la concejalías de Participación Ciudadana y Educación y Cultura, todos los ciudadanos podrán aportar su futuro urbano soñado. ¿Un think tank o un brainstorming? Aspiraciones que, dicen los promotores y rectores del Consistorio, se trata de «un ejercicio de imaginación para que visualicen qué ciudad podríamos tener, en materias como inclusión social, cultura y deporte, desarrollo sostenible, igualdad…». 
Y estrategia oblicua porque confunden y equivocan a los ciudadanos, al darle a entender –a ellos y a todos los demás espectadores de la función ciudadana– que la ciudad futura e imaginada por los ciudadanos y usuarios es la suma de las intenciones individuales de cada una de las partes. Más aún, que la ciudad futura (¿…?) es imaginable desde tales intenciones de construir un collage urbano, desde ese ejercicio de suma de videos enviados saldrá un documental (¿…?) o una aporía del futuro y dando a entender que la capacidad de decisión de los ciudadanos en los procesos de conformación de la ciudad es cierta, mensurable y verdadera, como ocurre en los trámites de la Exposición Pública del Planeamiento urbano actualmente existente, que finge abrir puertas participativas –a través de las alegaciones y sugerencias– que suelen estar cerradas de antemano o que cuesta abrirlas. El otro supuesto oblicuo es que en esa definición del futuro de la ciudad a la carta que se nos propone, se omita la participación de la Concejalía de Urbanismo, particularmente responsable de ese futuro en un ejercicio de devaluación, igualando con esta omisión desdeñosa al Urbanismo con las concejalías de Tercera Edad y de Infancia y Juventud.