LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


Las elecciones que no se debieron celebrar

16/02/2021

Estas elecciones jamás hubieran debido celebrarse. La imagen de las mesas electorales, con efluvios de hospital, y las cifras de la abstención lo demuestran. Cerca del 50% de los catalanes no fueron a votar. Y no por gusto sino por legítimo y prudente miedo. Que el miedo es el que guarda la viña y protege de la estupidez. Podían haberse aplazado, como ya se hizo en Galicia y en el Pais Vasco, sin que eso hubiera supuesto desdoro democrático alguno y si algo mas de sentido común y mayor participación que esta escualida que si es un verdadero "déficit".

Con ello por delante y dejando toda cualquier consideración ética de lado, ella y la política ya ni se saludan, los resultados están ahí y dejan vencedores, vencidos y moribundos. Sánchez es, sin duda y de inicio, el que mas puede cantar victoria. Su apuesta Illa ha salido bien. Ha ganado en votos, ha empatado en escaños, se ha comido a Ciudadanos y ha dejado sonado a Casado. Gobernar lo tiene difícil pero Illa ha hecho lo que no hizo, y debió hacer cuando ganó ella por votos y escaños --Arrimadas--, y es anunciar inmediatamente que se presenta a la investidura.

ERC ha salido también mejor de lo que entró. Puede aspirar a gobernar, hay mayoría independentista, y le ha ganado esta vez si, aunque sea por un punto y un escaño a Puigdemont. Le ha quitado la progenitura del separatismo y es quien puede decidir si pacta con ellos, aunque se lleven cada vez peor, hace tripartito con PSC y Podemos o fuerza una nueva convocatoria electoral, algo que tiene no pocas probabilidades. El prófugo, aunque casi ni se diga, es uno de los vencidos este 14-F. Ha sacado un buen resultado, pero ha quedado tercero y marca un punto de inflexión y de perdida creciente y cada vez más de protagonismo.

En el otro lado del tablero el triunfador exultante es Vox. Abascal no solo ha logrado el sorpasso sino que le ha dado un repaso al PP y a Cs, que tendrá a la fuerza consecuencias nacionales. Cada piedra que les han tirado se ha convertido en un saco cargado de papeletas de apoyo de las gentes. Han superado el listón de los 200.000 votos, el doble que el PP, rozado el 8% y conseguido 11 escaños mas que entre los naranjas y los populares juntos.

Es en ellos donde esta la cara más amarga de la derrota. En el caso del Cs tan absolutamente devastadora que hace pensar que sella, más pronto o más tarde, el final de un partido que donde ayer se hundió en el abismo, había rozado hace tres años el cielo. Sus votantes han venido a decirle a Arrimadas que si le dan la victoria, la tira sin ni siquiera intentar ejercerla y para postre en Madrid se dedica a darle sus votos a Sánchez, pues ya se los dan ellos, que es lo que han hecho, y los que no pues se los dan a Vox.

Al PP ni uno y esa ha sido la tragedia del PP y de su excelente candidato, Alejandro Fernández al que su líder nacional ha hecho polvo. Cuando comenzó la campaña su expectativa era doblar al menos sus escaños. Ha perdido uno y se ha quedado en tres y por debajo del 4%. Casado y su equipo de efebos "genoveses" tiene en ello una crucial responsabilidad. Cierto que el caso Bárcenas hizo daño, pero más aun como y con la cobardía con que lo afrontó. Y peor llegar a Cataluña y comenzar un temblón membrilleo tan estúpido como letal.

Si se escupe al cielo y contra el viento la saliva te cae en la cara a ti. Le ha caído al bueno de Fernández pero en esta ocasión también al escupidor, pues ahora tiene a un Vox, con quien rompió puentes a gritos, crecido y encampanado. Y algo peor, que rodeado de una guardia de corps tan carente de experiencia como de soberbia, ha demostrado que el mayor problema del PP se encuentra en su propio núcleo de dirección y de la calle Génova no salen soluciones sino problemas. Un día fue Cs quien le disputó la hegemonía en la derecha y lo tuvo contra las cuerdas. Hoy se la disputa Vox, que es quien se aprovecha del hundimiento del primero. Mas que palabras empieza a haber por allí.

Por el lado de Cs ya no quedan siquiera palabras. La culminación de la deriva de Arrimadas y su entrega a Sánchez tiene esta solución final. Simple y llanamente no puede seguir. Ella desde luego y es muy dudoso que su partido tenga otro horizonte ya que su dispersión. Un triste final al que han conducido primero Rivera, que antes eso si lo encumbro y al menos supo dimitir, y ahora Arrimadas que a tantos y en tan poco tiempo ha defraudado.