TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Devorados

22/01/2021

Si algo nos han enseñado los famosos documentales de La2 a la hora de dormir es que la naturaleza es bella y cruel a partes iguales. Llega un día de largo peregrinaje por la sabana y el gran león herido, con años de servicio como líder de la manada a sus lomos, es devorado por los suyos: aquellos que tenían miedo del gran macho alfa, aquellos que rehuían de la pelea y se sometían por preservar la vida, son ahora verdugos porque han percibido debilidad.

Dicen que la preparación física ha cambiado y las distancias entre grandes y pequeños es cada vez menor.. A ver, es posible… pero no científico. Es más una percepción del nuevo fútbol en esta tierra, ése de pocos espacios, mucho músculo y marcadores cortos. La preparación siempre estuvo ahí, pero era pareja entre los más grandes y los más modestos. «No, no, mira: antes el pequeño llegaba reventado a los últimos minutos, ¡y ahora te ganan en la prórroga en inferioridad numérica!», un argumento oportunista y demasiado simple: al pequeño había que reventarlo a base de demostrarle una y otra vez tu superioridad, de percutir como un martillo pilón, de lucir una supremacía técnica y táctica que agotase a un adversario cuyas ilusiones se diluían en el minuto 60-70, cuando las fuerzas, a base de resistir, le abandonaban. Conscientes de que eso iba a pasar, como los elementos 'beta' de aquellas manadas, muchos de esos modestos directamente evitaban la pelea, pactaban con la mirada una derrota honrosa y adiós muy buenas. Una noche para hacer caja, quedarte una camiseta, un par de 'selfis', evitar la multa por invasión de campo, hacerte unas fotos en el Bernabéu o el Camp Nou en la vuelta…

Si no enseñas el colmillo, ni ganas ni te respetan. Ni ahora ni antes. Ni ante el grande ni ante el pequeño. Ni en Alcoi ni en la sabana. Y, sí, puedes acabar devorado.



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