Pablo Bellido Acevedo

Pablo Bellido Acevedo


Somos comunidad

31/05/2021

Llegamos al Día de Castilla-La Mancha con una perspectiva de futuro mucho mejor que hace un año. Llegamos con más esperanza, con un horizonte mucho más despejado y con más ilusión. Esta afirmación de progreso, que se hace evidente por las vivencias derivadas de la pandemia, constituye de algún modo el leitmotiv de esta tierra en sus casi cuarenta años de existencia como región, que no es otro que el de trabajar para que cada día sea un poco mejor que el anterior, para que haya cada vez más servicios, más oportunidades, más derechos.
Así se ha construido Castilla-La Mancha: con esfuerzo, trabajo, alegría y entusiasmo. Esta tierra, situada en el corazón de España, es joven, pero tiene historia; es moderna, pero tiene raíces; es vanguardia, pero mira y cuida sus orígenes. Tal es así que en Castilla-La Mancha estamos conmemorando este año el V Centenario del levantamiento de las Comunidades de Castilla, un episodio que es, quizá, nuestro antecedente más natural y en el que se proclamaba la autonomía de las ciudades castellanas y se articulaban nuevas fórmulas que avanzaban en representación y en democracia. Sin duda, aquellos hechos constituyen una herencia fundamental para entender la sociedad en la que vivimos hoy, son parte de nuestros cimientos. Y por eso lo estamos conmemorando.
Como también celebramos que la Castilla-La Mancha de hoy haya logrado dar forma al sueño de aquellos comuneros y comuneras que se levantaron al grito de justicia, libertad y autonomía. Sin duda, aquellos hombres y mujeres, muchos de ellos de nuestra región, sentirían un orgullo profundo de lo que hoy es nuestra tierra, de los derechos y libertades que disfrutamos, que hace 500 años eran una pura utopía y hoy son realidad. Y lo son por muchas razones, entre otras porque Castilla-La Mancha nace como autonomía de la victoria de los hombres y las mujeres que en 1978 decidieron dejar atrás la dictadura y construir, partiendo de territorios diversos, un futuro más democrático en común, en nuestra patria común, que es España.
Castilla-La Mancha ha crecido y avanzado siguiendo la estela de la Constitución, ha progresado, ha ganado en derechos, ha crecido en infraestructuras, ha hecho de la igualdad y de la defensa del Estado del Bienestar su seña de identidad y ha conseguido alcanzar nuevas metas teniendo en cuenta que, como decía León Felipe, lo que importa no es llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo.
Y ese afán de cuidar de quien más lo necesita, de procurar los servicios públicos necesarios para que la calidad de la sanidad, la educación o la atención social no dependan del nivel de renta de quien acude a ellos, de eliminar brechas económicas, de género o territoriales es lo que nos hace ser Comunidad. En todos los sentidos. Una comunidad que tiene presente el bien común; que crece, avanza y progresa y cuenta cada vez más en España y en Europa.
Hay una historia que nos determina, un presente que nos exige dar lo mejor de nosotros mismos y un futuro que nos ilusiona. Avancemos hacia él con unidad, con esperanza, con determinación. Juntos y Juntas. En Comunidad.



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