Comentario Dominical

Miguel Ángel Jiménez


Angustias y sufrimientos acompañados

09/10/2020

Muertes de cuerpo, también de alma, heridas profundas. También incurables. Cada uno conoce sus íntimos sufrimientos. Así será hasta el final, cuando la vida triunfará en una victoria en la que no habrá derrotados, ni vencedores ni vencidos. Conquistas de máximos después de entregas extremas. En la luz ya no cabe oscuridad y las heridas serán curadas.

Mínimo raquítico es el aborto sin fijarse en la grandeza de la mujer, en su alma y en su corazón, en su cuerpo y en su interioridad, en sus gozos y sufrimientos. Ni todo alma, tampoco todo es cuerpo. Sin límites, ni de años ni de semanas, con horizonte y apuestas por la vida.

Es triste que, especialmente desde la Iglesia, no hayamos sabido transmitir todo a lo que estábamos dispuestos con aquellas que sufrían angustia con un embarazo. Alegría tornada en parido sufrimiento. Ha habido asociaciones que han desarrollado una inmensa acción por la vida, pero la Iglesia como institución ha sido percibida más como acusadora y juez que como madre entrañable, comprensiva y amorosa. Sufrimientos silenciosos convertidos en muerte.

También mínimo raquítico la eutanasia. Medicina que ofrece humanidad donde también la Iglesia quiere ofrecer cariño y protección. El cariño que una familia da a su enfermo para hacer más llevadero el trance de la muerte. Con cariño, y sin dolor, siempre se querrá compartir, aunque sea, un segundo más.

Angustias y sufrimientos acompañados. Vidas unidas y caminos comunes. Nadie solo con los problemas. Cara a cara y corazón con corazón. Vida, apasionada, que triunfa.