Doble Dirección

José Rivero


Como una ola

14/10/2020

No como la cantada en 1981 por Rocío Jurado, con letra de Herrero y Armenteros, sino como el efecto disuasorio y permanente de la masa de agua en movimiento que crece, avanza, estalla, declina y se extingue. Pero permanece.  En un movimiento incesante de flujo y reflujo, donde todo lo anterior es pasado desvanecido. Esa ola cantada en 1981 daría lugar al movimiento de cambio de 1982 con la llegada al poder del PSOE de entonces y el declive del precedente Gobierno de UCD. Y ahora estamos con otra ola, empezada hace sólo nueve meses con el gobierno de coalición progresista -como gusta ser denominado- cuyo alcance está en el alero del tiempo y de sus resultados prácticos.
Digo esto por los recientes acontecimientos producidos en el Ayuntamiento de Madrid, relativos a la aplicación inversa de la Ley de Memoria Democrática, nacida -como una hijuela de la anterior Ley de Memoria Histórica, de diciembre de 2007 del gobierno de Rodríguez Zapatero- para restituir el sino de los años del cerrojazo franquista. Lo más llamativo -más allá del debate y exhumación de la momia del Valle de los Caídos y de la polémica sobre las propiedades cuestionables de la familia Franco-Martínez Bordiú- ha resultado ser el cambio de denominación de calles, plazas, parques, nombres de pueblos del Instituto de Colonización -como Villanueva de Franco o Llanos del Caudillo- y la retirada de algunas estatuas ecuestres del dictador. Cambios de denominación del callejero, que sin LMH se habían producido ya en los Ayuntamientos desde 1979.
Ahora la vuelta de tuerca de la nueva LMD propone la revisión del contenido de los estudios históricos de esos años, la ilegalización de fundaciones con finalidades de exaltación de la dictadura, la exhumación de las fosas comunes no excavadas y las posibles sanciones derivadas de la celebración de ciertas figuras de la guerra civil y del franquismo. Y al amparo de esa proscripción celebrativa de las figuras destacadas -como ya ocurriera con generales sublevados y otros conmilitones del momento- el grupo municipal de VOX en el consistorio madrileño ha propuesto la retirada del nombre de las calles y de algunas estatuas de Largo Caballero e Indalecio Prieto -ministros y jefe de gobierno de la República-, que identifican como objetos directos de la repetida ley. Con lo cual, el efecto indeseado y no previsto en las medias de la LMD puede llegar al puerto equivocado. Todo ello, consecuencia -en palabras del historiador Juan Pablo Fusi- de haberse aprobado la norma sin el consenso necesario en tales medidas. Y así, las olas.