El Yelmo de Mambrino

Manuel López Caramena


La muerte por COVID-19 llega a los ‘jefes’

26/06/2020

Da la sensación, triste como ella sola, de que el coronavirus se ha propuesto amargarnos, selectivamente, el verano que acaba de comenzar, ya que quizás, en su maldad, haya pensado que la primavera, con cientos de miles de muertos en todo el mundo ha sido agradable. Y digo lo de selectivamente para poner algo de énfasis en algunas de las más recientes víctimas de la pandemia en España, ya que en los últimos días, han muerto ocho o diez eminencias médicas de relieve nacional y europeo. Cierto que nadie es más que nadie en tanto en cuanto seres humanos, pero si hay una escala, un ranking, una clasificación profesional conseguida a base de esfuerzo personal, estudios, y horas de trabajo por encima de lo habitual y a ello voy. De esos seis u ocho grandes médicos fallecidos estos días, había jefes de servicio de diferentes especialidades, tales como Cirugía o Neurología de hospitales como cómo La Paz y similares. Dicho con todo respeto, admiración y reconocimiento a su actitud, apostaron todo, la vida que han perdido lo primero, fajándose con el toro del COVID-19, ganándole en todos los enfrentamientos hasta que llegó el último, el que no pudieron superar. Quede claro que la admiración se basa en que nada, supongo, obligaba a los jefes de servicio o altos gestores, que también hay alguno en el grupo, a bajar a la arena y emborrizarse, pero los buenos profesionales son así, cada uno en lo suyo y en su momento, y debemos alegrarnos de ello por el bien de la sociedad a la que han servido. Junto a ellos, ¡como olvidarlo! hay miles y miles de compañeros médicos, de compañeras enfermeras, de compañeros celadores, ambulancistas, oficinistas…, que han estado más o menos en peligro, como inequívocamente atestiguan los miles de muertes habidas entre todos ellos. ¡Gracias por todo a todos!
Y como el bicho sigue adelante causando dolor y muerte, no hay más remedio que pedirle a las ¿autoridades?, un poco-mucha más seriedad y rigor tanto en su gestión como en el control de tanto niñato, y tanto no-niñato pero igualmente insensatos, panolis y payasos, de mayor edad, que juegan, en su escasa capacidad mental, con la vida de ellos mismos y de personas ajenas a sus actos criminales, pues actos criminales son la falta de respeto a la protección con las mascarillas, las multitudinarias reuniones para beber sin tasa y la burla para con el resto de medidas protectoras de la gente y ello, simplemente, porque la esa gente, la buena gente, sigue muriendo por nada. 
Y acabo: los cajeros automáticos y las maquinitas de la zona azul son un gran peligro de contagio que, dudo, tanga controlado Sanidad o quién deba. Cómo será la cosa de seria, o cómo puede serlo, que a los empleados de las máquinas azules, según testimonio de alguno de ellos, les tienen prohibido manipularlos…, ¿por si se les pega algo?