Buenos Días

Antonio García-Cervigon


Hoy juega España en Sevilla

17/11/2020

La selección española de fútbol se juega hoy frente a Alemania su pase para estar en la final en la competición organizada por la UEFA, la Liga de Naciones. Dicen que en las redes sociales los aficionados han volcado numerosas críticas adversas analizando los pasados encuentros frente a Holanda (amistoso) y Suiza, con un juego que brillaba como un relámpago en la noche, pero que luego mantenían un sobeteo de balón sin gracia alguna, casi todo el tiempo. Además, aclaran que se ha prescindido de muchos jugadores veteranos para dar paso a otros que no tienen la entidad suficiente para alcanzar los talentos exigidos para llegar a la selección nacional. Pero viendo cómo es el fútbol de veleidoso, la solución para que lleguen goles y el juego se haga más directo y veloz, aparecerá cuando menos se espere. Con voluntad y firmeza se alcanzarán las victorias. Es la cuestión que maneja el seleccionador Luis Enrique, interesado en tocar la tecla necesaria para contagiarnos de buen fútbol. 
La cosa está difícil porque nuestra sociedad no pasa por sus mejores momentos: bien por la pandemia cruel que turba nuestros sentidos o bien por la insensatez de ciertos dirigentes, engreídos y soberbios, dispuestos a torcer nuestros fundamentos constitucionales, al antojo de los indeseables que no quieren ni aman a España. Por eso, nada mejor que recordar algunos momentos gloriosos de la selección española de fútbol y la emoción que compartieron todos los españoles cuando la victoria llegaba de fuera de nuestras fronteras. Para los que ya peinamos canas, el gol de Zarra marcado a Inglaterra en el estadio de Maracaná supuso un hito histórico en el verano de 1950. Esa victoria, radiada por el maestro Matías Prats, dejaba fuera del campeonato a los ingleses que estaban considerados los ‘reyes’ del fútbol y suponía que España pasara a la fase final del Mundial, con Brasil, Uruguay y Suecia. Otro día de emociones fuertes y sin límites llegó 60 años después en el verano de 2010, cuando España se proclamó campeona del Mundo en Sudáfrica, al son de las vuvuzelas. Con esa música llegó el gol de la victoria a punto de cumplirse la prórroga, de las botas de un castellano- manchego, nacido en Fuentealbilla, Albacete: ¡¡ Gol de Iniestaaaa!! que llevó la alegría más exultante a la mayoría de españoles. Fiesta en todas las ciudades de España. La prensa mundial ofreció sus más encendidos elogios a la selección: «El mundo les pertenece», «España, maestro mundial», «Vamos España: campione». Con Vicente del Bosque de entrenador- seleccionador, el equipo español nos proporcionó alegría e ilusión a raudales, por aquellos días de profunda crisis económica. Pasada una década, la maldita pandemia ha precipitado la amarga marcha de los seres queridos y España pasa por otro doloroso trance: una crisis política sin precedentes. Por ello, amigo lector, he mencionado tantas veces el nombre de nuestra nación. ¡Vamos España!, a por la victoria futbolística. Y en esas estamos.