DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


¿Qué esconden los pactos?

27/11/2020

Ciudadanos por fin se ha caído del guindo. Después de presentarse como moderador de los presupuestos, han asumido lo evidente: sus diez diputados no sirven ni como tontos útiles de Sánchez y votarán que no a las cuentas del Gobierno, que son más de Podemos que del PSOE. Viendo como están ahora mismo las alianzas, ¿a quién le importa? En esta política de luces cortas y recorrido escaso, los de Arrimadas se consuelan con haberlo intentado y haber desenmascarado al presidente. Escaso botín parece. Esta vez, el ‘con Arrimadas, no’, lo ha entonado Iglesias, quien jamás tuvo a Ciudadanos entre sus objetivos. Les desprecian y ningunean. Para dinamitar el sistema de convivencia actual, son más eficaces los que quieren separar lo que está junto y los que siempre han preferido romper lo establecido, sin importarles los medios. ¿De verdad creían en Ciudadanos que su papel de buen samaritano conseguiría ablandar las dañinas pretensiones del vicepresidente? La ingenuidad tiene un recorrido que suele ser corto.
Arrimadas ha confirmado que van a votar en contra de los presupuestos y uno de los que dará su apoyo ha explicado los motivos. «La república independiente vasca pasa por decir ‘sí’ a los presupuestos», ha confesado Otegui, que es tan sincero ahora como cuando justificaba a los que apretaban el gatillo y ponían bombas. Es de agradecer al líder de BILDU que no se ande con rodeos. Así conocemos mejor la dimensión de lo que nos están preparando. Visto lo visto, aun siendo grave, todo lo que ha visto la luz hasta la fecha puede que sea una broma.
Lo último son nuevos acercamientos de etarras a cárceles del País Vasco. Hace 15 días, 103 terroristas se habían beneficiado de una política penitenciaria que se adapta a las necesidades del momento y que busca no enfadar en exceso a los socios. En cambio, no hay contraprestaciones relevantes. Ninguno de los etarras premiados colabora con la Justicia para resolver alguno de los 379 asesinatos de ETA que siguen sin esclarecerse. Los últimos en tener la gracia de Marlaska son cinco presos que van a pasar la Navidad más cerca de su casa. No son hermanitas de la caridad y su pasado terrorista provocó que familias enteras nunca más hayan podido celebrar la Navidad con la persona a la que asesinaron los ahora acercados. Entre los que se han acogido a la política del Ministerio del Interior está José Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, ex miembro del comando Madrid y máximo responsable de los comandos de liberados de ETA. En su sanguinario historial, este etarra, que nunca se ha arrepentido, muestra una quincena de asesinatos de militares y policías. Además, según la investigación, estuvo detrás de la colocación de un coche bomba en Madrid que dejó mutilada a Irene Villa y con heridas graves a su madre, María Jesús González.
Viendo los acercamientos de etarras, la expulsión de los militares del cuartel de Loyola, en San Sebastián, la exclusión del castellano como lengua vehicular, el castigo a Madrid por tener impuestos más bajos que en Cataluña -obviando el régimen fiscal del que gozan en el País Vasco- y los indultos a los políticos presos condenados por el intento de golpe separatista, surge una pregunta directa. Si todo esto es lo que han decidido que conozcamos, ¿qué es lo que han acordado y que mantienen dentro del secreto que implica cualquier tipo de negociación? Ha habido pactos anteriores con los nacionalistas que han sido especialmente discriminatorios para el conjunto de España, pero ahora hay cesiones que van a abrir una herida difícil de reparar en mucho tiempo.