Elisabeth Porrero


Las mujeres en la poesía del jazz

02/12/2020

Hace pocos meses he conocido el  bellísimo e interesante poemario de Olvido Andújar En clave de jazz (Editorial Lastura). En él, la poeta recuerda a fantásticos cantantes, músicos y compositores de este género musical y a cada uno dedica un poema inspirado por su obra o algún episodio de sus vidas. Entre ellos hay numerosas mujeres, a las que bien procede recordar por la importancia que tuvieron en una época en la que el éxito parecía pertenecer solo al género masculino.
Así, Olvido nos habla de Lilian Hardin (compositora, pianista y cantante) que fue decisiva en el futuro del reconocidísimo Louis Armstrong, al que convenció para que impulsara su propia carrera. Ella llegó a montar dos bandas solo de mujeres en los años 30. 
Sweet Emma Barrett fue otro ejemplo de las mujeres que quedaron invisibilizadas en este género. Tuvo que retirarse porque, pese a tocar el piano en una banda de Nueva Orleans, ninguna discográfica le permitía grabar. Pasaron 30 años hasta que se interesaron por ella y pudo debutar con la Preservation Hall Jazz Band cuando tenía 64 años. Al poco tiempo, sufrió un derrame cerebral y como no pudo mover más, como consecuencia de ello, la parte izquierda del cuerpo, se ataba unas campanillas a su mano derecha y tocaba con la otra.
Por supuesto, en este poemario. no faltan otras grandes artistas como Billie Holliday, Ella Fitgerald, Vi Redd, Mary Lou Williams o Marian Mcpartland. En el poema dedicado a esta última Sand in my shoes (arena en mis zapatos), la poeta hace la siguiente reflexión: «…Pero seguimos en pie/ sacudiéndonos la arena, aprendiendo a ser mujeres fuertes/ mujeres que lloran/ mujeres que pueden llorar si quieren/ mujeres que se equivocan/ y siguen adelante/ sobreviviendo a sus pedazos/ a la amistad perdida/a los gritos desafinados/  a las serpientes en el estómago/ y a las bolsas bajo los ojos».
En estos versos queda esa constancia de la lucha que han tenido que llevar a cabo y aún llevan muchas mujeres para poder salir adelante, en este caso en mundos que fueron típicamente masculinos.
El impactante poema que homenajea a Melba Liston habla del miedo… «después del miedo a casarme/por si salía mal y me hacían responsable/ del fracaso, del pecho estéril/ en el que no crecieran amapolas./ Y cuando llegó el fracaso,/ miedo a no tener derecho/ a desdecirme, a desandar la locura…».
Ojalá estos homenajes y ese camino que ha empezado, en muchas partes del planeta, para dar la luz que corresponde las mujeres, conduzca a que este miedo desaparezca.