Gerardo Melgar


La Semana Santa nos invita a todos a vivir con esperanza

26/03/2021

Queridos diocesanos y amigos todos:

Tenemos ya muy cercana la Semana Santa de este año 2021, una semana muy importante siempre para todos los cristianos, porque en ella conmemoramos los misterios de la condena, muerte y resurrección del Señor. Es nuestra semana, la de todos los cristianos, porque en ella celebramos los grandes misterios con los que fuimos redimidos de nuestra condena, nuestra muerte y nuestro pecado. 
Un año más, nos vemos obligados por la pandemia a no procesionar por las calles nuestras imágenes ni testimoniar nuestra fe públicamente con las procesiones por ellas, pero sí podemos vivir en nuestra vida y en nuestro corazón el verdadero sentido de la Semana Santa.
En unas circunstancias como las que hemos vivido y estamos viviendo, circunstancias que tanto han hecho y están haciendo sufrir a tantas personas y familias, en las que muchos han vivido muy de cerca la muerte de familiares y personas muy queridas, o están sufriendo el contagio propio o de alguno de sus seres queridos, podemos fácilmente dejarnos llevar de nuestro dolor personal y familiar y vivir la Semana Santa solo en lo que tiene de dolor y muerte, sintiendo cerca solo al Cristo que sufre y muere.
Lejos de quedarnos solo en nuestro dolor y en el pensamiento de que la muerte tenga la última palabra, la Semana Santa y Cristo, protagonista y centro de esta, nos invita a todos a vivirla con esperanza, porque Cristo murió, pero resucitó, y de su muerte y resurrección participamos todos. No podemos quedarnos solo en el dolor de nuestra vida, ni el dolor y la muerte del Viernes Santo, es necesario que vivamos en nuestro corazón la alegría del Sábado Santo, la alegría de la resurrección del Señor, porque nosotros no seguimos a un muerto, sino a Cristo vivo y resucitado, ni participamos solo de su muerte, sino también de su Resurrección.
Cristo resucitado nos invita a todos a vivir la Semana Santa, y nuestra situación actual de dolor, desde el convencimiento de que Él sigue a nuestro lado, que murió, pero ha resucitado, nos acompaña vivo y nos vuelve a decir una vez más: «yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt, 28,20).
Vivamos la Semana Santa asociando nuestros sufrimientos a los de Cristo, pero también viviéndolos desde la esperanza en que también nosotros somos llamados a resucitar con Él y tenemos que vivir ya como verdaderos resucitados y, desde esta resurrección, suya y nuestra, encontrar sentido a todos nuestro dolores y sufrimientos.