Historia en Piedra

Rafael Cantero


Casa de los Guzmán de Martibáñez

19/02/2021

Las calles del antiguo casco urbano de Ciudad Real guardan restos de su pasado histórico que constituyen un patrimonio común y un derecho de todos los vecinos. Es muy importante y tiene un alto valor contar con edificios que representen el significado histórico y cultural de la ciudad, de ahí la importancia de la conservación del centro histórico y las edificaciones que lo jalonan. Dentro de esta estrategia para la rehabilitación de edificios se incluye la progresiva adaptación y recuperación de fachadas de edificios singulares que existieron en la capital. 
El Ayuntamiento de Ciudad Real, desde hace algunos años, ha desarrollado actuaciones de renovación urbana del espacio público y recuperación y rehabilitación de edificios y de los elementos que los componen, devolviéndolos al espacio público y a la contemplación de los viandantes. Así, la recuperación de las fachadas refuerza los valores arquitectónicos de los inmuebles, repercute positivamente en las cualidades del paisaje urbano y redunda en una revalorización de la propia actividad económica.
La calle Infantes, enclavada en el barrio de la Virgen, es una de las calles más antiguas de Ciudad Real, goza de popularidad y en tiempos fue muy transitada debido a que era la salida natural hacia la Puerta de Santa María desde el centro de la ciudad. 
Entre las edificaciones singulares que existieron en esta calle se encontraba la casa solariega de la familia Guzmán de Martibáñez. Esta vivienda contaba con una portada adintelada, labrada en piedra caliza, con pilastras de sillares y rematada por una discreta cornisa. Se trataba de una sencilla portada, que, junto a su tamaño y proporciones de sus elementos destacaba también por el ancho dintel sujetado sobre los capiteles de las pilastras, que presentaba esculpida en la piedra una decoración vegetal y animal, donde se pueden observar algunas bichas, figuras con forma de animales idealizados, objetos de ornamentación que ya utilizaban los íberos e incluso otros pueblos prerromanos de la Península Ibérica.
En el interior de la vivienda existía un patio porticado con columnas de piedra, donde se sabe que se estuvieron representando comedias y sainetes hasta finales del siglo XIX. Ciudad Real tuvo dos corrales o patios de comedias, uno situado en la calle Jaspe, hoy Hernán Pérez del Pulgar, y otro el de la calle Infantes. Lo que se desconoce a ciencia cierta es cuál de esos dos patios de comedias fue el que construyó Rafael Varona en 1779, del cual existe una información más amplia.
A principios del siglo XX, la casa solariega de la calle Infantes fue habitada por el nieto de Joaquina Guzmán de Martibañez, Gregorio Poblador Alarcón, farmacéutico que adquirió gran popularidad y prestigio en toda España, gracias a los autoinyectables que fabricaba en el laboratorio que instaló en Ciudad Real.
Fue en torno al año 1999 cuando la edificación de la casa solariega de los Guzmán de Martibáñez fue demolida y en el solar resultante -actual número 9 de la calle Infantes- se construyó un edificio de viviendas de tres alturas. En un principio se pensó que la antigua portada de piedra, una vez restaurada, se incorporaría al edificio de nueva construcción, pero como se puede observar en las fotografías que acompañan al texto, la portada que figura en el edificio de nueva planta no se corresponde con la original, toda vez que se trata de una réplica no muy exacta.