Comentario Dominical

Miguel Ángel Jiménez


Lo más bello con la mayor fealdad

26/03/2021

El Domingo de Ramos es el pórtico de la Semana Santa, de los días más santos y que más se enraizan en las entrañas de la tierra, de todo varón y de toda mujer de todos los tiempos. En muchas representaciones, en el monte Calvario, a los pies de la cruz, aparece una calavera: es Adán, al que también llega la sangre derramada de Cristo. Estos ocho días son densos en el tiempo y en la eternidad.
En estos días podremos contemplar conmovidos y desconcertados la traición del amigo, de Judas. Qué dolor íntimo comprobar la bajeza del humano: si tú quieres, encuentras la traición por dinero. Esa es la contrapartida. También la huida, el abandono, la cobardía, el adulterio fraterno, la deserción sacrílega de los apóstoles. Solo la madre, la Virgen María, con san Juan, el discípulo. Todos los demás huyen, niegan, abandonan. Nos harán caer en la cuenta también de nuestras deserciones, cobardías, abandonos y pecados. De besos traidores, de infidelidades y deslealtades. Bajar la cabeza humillados, reconocedores de lo podrido que puede haber en nosotros.
Al mismo tiempo, también en estos días, seremos testigos de lo más bello que hay en el hombre: el amor, la entrega generosa, el sacrificio por otros. Será semilla de nueva humanidad, de vida, de resurrección. Lo veremos en Cristo, pero también en la carrera apasionada de Pedro y de Juan; la búsqueda de María Magdalena, la devoción de las mujeres, de toda mujer en el amor. Corazones abiertos y dispuestos.