Eudaimonía

Fernando García Cano


Del pensador al personaje

25/07/2020

La editorial Trotta acaba de publicar una voluminosa biografía de Jürgen Habermas que tiene por autor a Stefan Müller-Doohm, catedrático emérito de Sociología en la Universidad de Oldemburgo. El volumen de más de seiscientas páginas presenta al lector un peculiar recorrido por la vida del filósofo vivo más famoso del mundo, recorriendo no sólo su trayectoria vital y académica, sino también los contenidos básicos de sus libros más importantes. Es un buen servicio el que prestan los anexos finales sobre los Cursos y Seminarios impartidos por Habermas a lo largo de sus treinta años de docencia en distintas universidades. Sin duda que es una herramienta idónea para adentrarse en la amplísima producción del conocido paladín de la modernidad, polemista de Francfort y conciencia moral pública de buena parte de la cultura política de izquierdas contemporánea.
Lo que mejor muestra el autor de esta biografía es el entramado de relaciones sociales que llevaron a convertir al pensador Habermas en un verdadero personaje de la cultura mundial. El trecho que va desde una vida académica dedicada a la filosofía y a la sociología hasta una continua y permanente intervención en los debates de la esfera pública es algo que se refleja muy bien en las diversas etapas en las que se divide el libro. Cuatro grandes periodos sintetizan la vida del biografiado: el que va de la catástrofe heredada a la emancipación de su propio legado familiar; el que le hace participar en la política y desarrollar su habilidad crítica; el que dedica a la ciencia como investigador sin olvidar el compromiso social con la actualidad y el que, finalmente, le convierte en un analista de la sociedad cosmopolita a la que quiere brindar nuevos cauces para la justicia.
La secuencia histórica y cronológica de la vida de Habermas tiene el apasionante añadido de hacernos recorrer prácticamente todo el siglo XX, desde que nace en 1929 hasta que nos adentramos en el tercer milenio, llegando al umbral de la década de los veinte del siglo posterior al nacimiento del personaje. Resulta muy ilustrativa la aparición de todo tipo de referencias históricas a otros personajes, acontecimientos y eventos culturales en los que participó Habermas. Para quien busque una introducción a su producción filosófica creo que siguen siendo muy útiles los libros del investigador del CSIC Juan Carlos Velasco titulados Para leer a Habermas y Habermas, publicados en el 2003 y 2013, ambos en Alianza Editorial. Se nota que la biografía de Müller-Doohm es más sociológica que filosófica, atendiendo preferentemente a lo anecdótico, sobre lo ideológico. De todas maneras también la información sobre los rifirrafes entre colegas y las luchas de poder en el seno de las universidades son algo más que anécdotas cuando se trata de conocer la carrera académica de un filósofo profesional, que -tras obtener su doctorado- tuvo que ganarse la vida en sus primeros años laborales escribiendo artículos de prensa, mientras esperaba que le llegara la oportunidad para ser docente universitario y lograr su habilitación.
Los reconocimientos públicos que Habermas ha acumulado a lo largo de su vida le hacen no necesitar oír ya ningún tipo de halagos, porque los tiene sobrados y a cuál mayor. Es cierto que no fue un reconocimiento menor para él dirigirse al Congreso español en noviembre de 1984, pronunciando un discurso sobre la crisis del Estado del bienestar y el agotamiento de las energías utópicas. Como no lo fue menos recibir en Oviedo, el año 2003, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Entre nosotros Enrique Menéndez Ureña, Adela Cortina y Antonio López Molina, por ejemplo, dieron a conocer al filósofo en las diversas ocasiones que visitaron la Facultad de Letras de la UCLM en Ciudad Real. Juan Villegas, colaborador de esta sección Eudaimonía, trabaja su Tesis doctoral sobre la filosofía del derecho en Habermas, bajo la dirección del profesor Leonardo Rodríguez Duplá, de la Universidad Complutense. Las categorías conceptuales básicas de la filosofía social de Habermas se fraguaron en el entrecruzamiento de las corrientes filosóficas y sociológicas más importantes del siglo XX: el revisionismo marxista, la teoría crítica de la Escuela de Francfort, la hermenéutica, la filosofía del lenguaje y el psicoanálisis. Su lectura es dura, pero imprescindible.