Buenos Días

Antonio García-Cervigon


Reyes Magos, sí. Cabalgatas, no

05/01/2021

Tal como reza el titular de cabeza, la pandemia ha descompuesto las costumbres y tradiciones que hemos celebrado en nuestra civilización, con gozo y alborozo en cada estación del año. En la escasez y en la abundancia y a largo de la historia, los españoles han gustado del esparcimiento y jolgorio de nuestra gente de la más variada condición: nobles y plebeyos, ricos y pobres, eclesiásticos y seglares han festejados las efemérides consagradas en nuestro solar patrio, ya sean de condición eclesiástica o profana. 
Esta noche, de manera física o mental, muchos de nosotros colocaremos los zapatos cerca de la chimenea, en un rincón de la sala de estar o en la cocina para que depositen los Reyes Magos los regalos que se aguardan con verdadera expectación.
Es una de las noches más bellas del año por lo que tiene de ilusión y de esperanza. Es el tiempo de rememorar la pregunta que hicieron los hijos, años atrás: Papá, si en Oriente hay guerra ¿de dónde vendrán los Reyes Magos este año? El padre sorprendido, tardó unos segundos en articular su respuesta: los Reyes vendrán de Occidente, sí de Occidente. Resultaba difícil explicar a los pequeños el mundo convulso por aquel tiempo. Otro tanto sucederá este año a los pequeños cuando saquen a relucir la copiosa capacidad interrogativa que almacenan a ciertas edades, para explicarles cara a cara y sin mascarillas por medio, la ausencia de cabalgatas, pero asegurándoles que los Reyes sí visitarán los hogares de casi toda España. Ya han comenzado los anuncios de los juguetes que cargarán SSMM para los niños. En sus alforjas no faltarán peticiones del momento: maletines repletos de vacunas y jeringas para acabar con el maldito Covid -19, y muñecas que ya llegan con complementos del vestuario obligados por la pandemia: mascarillas y geles hidroalcohólicos figurados para hacer las prácticas habituales que ya conocen de casa, guarderías y colegios. 
Los Reyes Magos llegarán a todos los rincones de nuestro país bajo la influencia del misterio que se remonta a la noche más grande de todos los tiempos, con ese letrero universal que portaba el ángel anunciador: «Gloria a Dios en las alturas y Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad» que marca los límites del comportamiento humano. Lo que no tiene límites es la ilusión de los peques. Lo hemos repetido cuantas veces hemos escrito del fabuloso mundo infantil en la noche mágica del año. Habrá que rememorar el paso de las cabalgatas delante de los infantes: Padres y abuelos disfrutando de lo lindo.  Los ojos de los pequeños bien abiertos, llenos de asombro, es la buena ventura cargada de sensibilidad familiar a flor de piel. Probablemente, no hay en el mundo un ejemplo tan claro de inocencia humana como el vivido en la noche de los Reyes que llegan de Oriente. Los mayores se convierten en los niños que fueron. En este año: Reyes Magos, sí. Cabalgatas, no. Y en esas estamos.