Fontanería Pública

Escolástico González


Pasito a pasito

20/07/2020

Suave, suavecito. Así es el ritmo de los expedientes administrativos que se promueven desde el Ayuntamiento de Ciudad Real para el campus universitario. Seis años ha tardado el Ayuntamiento en conseguir, de una administración del mismo color político, la cesión por parte de la Junta de Comunidades de la parcela del instituto Juan de Ávila que resultó sobrante y fuera de ordenación en la nueva construcción del actual edificio, hace ahora quince años, y que acabo siendo propiedad de la Junta por el traspaso de las competencias en educación. Una parcela, sin uso ni destino por estar fuera de ordenación, dedicada a aparcamiento improvisado de coches, llena de tierra y socavones, que además estaba obligado el Ayuntamiento a adquirir para seguir con la misma alineación que tiene el resto de la Ronda de Calatrava y que ha servido de entrada al campus universitario de la ciudad durante los últimos treinta años.  Eso sí, si contamos el tiempo desde que terminó de construirse e inauguró el instituto han pasado quince años y a la corporación anterior le corresponden nueve. Por eso, la oposición siempre está callada en los asuntos importantes de esta ciudad.
Todos los proyectos municipales se retrasan y se eternizan por la tramitación administrativa de los expedientes. Cesiones de suelo, expropiaciones, adjudicaciones, autorizaciones de terceros, modificaciones, etcétera, son siempre la causa de retrasos en los programas de actuación sobre la capital. Todo eso cuando no se frustra definitivamente el proyecto o se abandona. Ejemplos los tenemos. El rigor y la prudencia administrativa es buena cosa, pero, siempre hay un pero en el Ayuntamiento, o bien falta el impulso político para gestionar los expedientes, estando entonces los responsables de cada departamento a verlas venir, o bien falta la dirección técnica adecuada. Es cierto que el Ayuntamiento no tiene una dirección por objetivos que permita evaluar el desempeño de los puestos de trabajo, medir el resultado de gestión de los funcionarios responsables, en este caso especialmente los jurídicos, pero, igual de cierto es que tiene establecido otros sistemas de medición de productividad y abona sustanciosas cantidades a los funcionarios de más alta cualificación y los expedientes se pierden, no en la burocracia, en el tiempo. Hay que saber conjugar muy bien el impulso político que deben tener los expedientes para que nunca se esconda detrás de ellos la falta de eficiencia técnica y al contrario.  
Fruto de la conclusión del expediente de cesión de la parcela de la Junta de Comunidades el Ayuntamiento recuerda que tiene pendiente tres proyectos sobre el campus universitario para conectarlo con la ciudad: los accesos desde la calle de Calatrava, a la altura de la Comisaría de Policía y Colegio de Arquitectos; la avenida o bulevar desde el Rectorado hasta el Campus; y por último  el arreglo del Camino de Moledores para integrar los edificios construidos al otro lado de la vía del AVE e integrarlos, no en la ciudad, sino en el propio campus universitario. Los tres proyectos parecen imprescindibles, para la Universidad y la propia ciudad, pero igualmente también resultan insuficientes. Especialmente parecen muy poco ambiciosos, por la escasa cuantía económica del mismo, el destinado para la integración de los edificios al otro lado del AVE. 
Es incomprensible seguir manteniendo en esta parte del campus las escombreras existentes, pegadas a la vía, desde hace más de cuarenta años, por no haber gestionado su limpieza y que son vistas diariamente por miles de viajeros a su paso por Ciudad Real camino del sur. Una imagen de ciudad lamentable. O no tener una pantalla verde para integrar la infraestructura ferroviaria dentro del campus como existe al lado opuesto. O seguir mantenido el estado de los pasos inferiores, la falta de iluminación, de viales asfaltados, de acerados, de aparcamiento de bicicletas, sin transporte publico,  etc., etc.  Son situaciones que nunca se deberían haber permitido, ni por el Ayuntamiento, ni por el rector de la Universidad, que, por cierto, se somete pronto a elecciones y esto debería contar muy negativamente. Es indigno para la ciudad tener un parte de la Universidad en esas condiciones. Está muy bien mantener unas buenas relaciones entre el Ayuntamiento y la Universidad, pero, cada uno en su sitio.