LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


El Mar de La Mancha

30/07/2020

La Junta ha decidido cerrar al baño las Lagunas de Ruidera en Albacete. La aglomeración de personas estos últimos días y la falta de medidas para racionalizar el uso de lo que siempre se conoció como el Mar de la Mancha han llevado a la administración autonómica a tomar esta decisión. Por su parte, el ayuntamiento de la Ossa, gobernado por independientes, dice que no tiene medios para garantizar las medidas de seguridad que establecen los protocolos sanitarios. Queda la esperanza de que hoy mismo o mañana, tras una reunión entre las partes, pueda revertirse la medida y el fin de semana vuelvan las aguas a su cauce. Lo que doña Ruidera, Durandarte y la sequía no consiguieron, puede que lo obtenga el puto coronavirus.
Cerrar las Lagunas es la medida más fácil de todas cuantas en el manual de prevención aparezcan. Muerto el perro, se acabó la rabia. Es lo que hizo Pedro Sánchez esta primavera, cuando vio que su fiesta del ocho eme se había desbordado y le salía por las orejas. Nos metió a todos dentro como en el siglo XIII o más atrás. Lo bueno de una situación como esta es que sirvió para volver a Adriano, emperador romano del siglo II, cuando ya azotaban pandemias, que dijo en una tesitura parecida que, al menos, te pillase con quien amas y junto a quien te ama. La pandemia y el coronavirus, lo he escrito varias veces pero lo recalcaré las que hagan falta, son tiempos de verdad, donde cada uno nos retratamos sin photoshop alguno. La enfermedad nos ha puesto contra la pared y lo único bueno que tienen las situaciones límite es que emerge la verdad. Y la verdad refulge. Y ciega. Y tumba para atrás y hace caer del caballo, como a San Pablo.
Por eso la bancada socialista llenó ayer el Congreso hasta arriba, aunque los protocolos sanitarios lo desaconsejaran. Qué pintan los protocolos cuando de aplaudir a un líder desnudo se trata. Pedro se convertirá, al tiempo, en el cabecilla de su propia moción de censura. Es lo bueno que tienen los líderes sin complejos, desideologizados, que tan pronto pueden sacar al santo en procesión o quemarlo vivo en la hoguera. Y, mientras tanto, pagamos los obreros, los que no nos podíamos ir a la playa y nos quedamos en las Lagunas para mojarnos el culo. Pedro siempre se sale con la suya.
Ha pasado del mando único al sálvase quien pueda y allá tú con tu rebrote. Mañana se juntan los presidentes autonómicos en La Rioja y ya han dicho el catalán y el vasco que no van. Nadie los espera. San Millán lleva siglos siendo cuna del castellano y hasta la ministra Celaá niega ese derecho a los alumnos baleares. Para qué votar a un partido nacionalista si ya está el PSOE. El virus desarticulará el estado de taifas que tenemos y mandará el Rey a Cartagena. En La Mancha y Castilla, que no nos queda más que España, conservemos, al menos, la calma.
Por eso, lo de Ruidera debe arreglarse con buena voluntad de las partes. Entiendo recelos y falta de presupuestos. Pero los políticos y las administraciones deben entenderse. Si los problemas son falta de medios, pónganse. Si son ausencia de responsabilidades, váyanse. Porque a ver si vamos a pagar tantos sueldos públicos, sin que nos den el servicio que un técnico en prevención de riesgos laborales nos puede dar de cinco a seis. No nos matará el coronavirus, pero sí una insolación ciega que nos deje más secos que el esparto. Si en la playa han hecho líneas, rectas, cuadrados y drones, qué no saldrá de una cueva como la de Montesinos. Los tiempos son difíciles, lo sé. Pero nunca nadie dijo que esto fuera fácil.