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La barrera de la antigua Judería

Rafael Cantero
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Tanto en la España musulmana como en los reinos cristianos peninsulares, los judíos españoles se establecieron en comunidades diferenciadas, acostumbrando a tener un barrio propio

La barrera de la antigua Judería

Tanto en la España musulmana como en los reinos cristianos peninsulares, los judíos españoles se establecieron en comunidades diferenciadas, acostumbrando a tener un barrio propio. Estas comunidades llamadas aljamas tenían personalidad jurídica y fiscal propia. En tiempos de Alfonso X 'El Sabio', era frecuente, sobre todo en poblaciones que habían sido fundadas recientemente, que los barrios que albergaban a esta población judía estuviesen en terrenos alejados del centro de la ciudad, y por lo general, aislados del resto de la población mediante una valla, o bien, que formasen una especie de barrera con los mismos muros de las casas, comunicándose al exterior por algunas pequeñas calles que permanecían cerradas durante la noche con cancelas o puertas de hierro.

En Ciudad Real, el barrio de la judería estaba vertebrado en torno a la alargada calle Judería, hoy Libertad, que posteriormente fue renombrada como Real de Barrionuevo tras la expulsión de los judíos. A esta calle confluían de forma perpendicular estrechos callejones que eran conocidos con los significativos nombres de Sangre (hoy Conde la Cañada), Cohombro (Corazón de María), Lobo (Alcántara) o Caballo (Progreso). El barrio judío se encontraba totalmente cerrado en sus límites con las calles de Calatrava, Paloma, Lanza y Mata.

El principal acceso al barrio tenía lugar a través de la calle Barrera, actual Compás de Santo Domingo, donde había colocada una barrera metálica o verja en su salida hacia la calle de la Mata. Esta cancela o barrotes de hierro facilitaban el tránsito de personas durante el día y por la noche permanecía cerrada.

La barrera de la antigua JuderíaLa barrera de la antigua Judería - Foto: Rueda VillaverdeTras los sucesos acaecidos en la aljama de Ciudad Real en 1391 y abandono de gran parte de la comunidad hebrea, la Sinagoga Mayor fue adaptada por los frailes de la Orden de Predicadores para el culto cristiano y se convirtió en iglesia y convento. 

Una vez estuvo fundado el convento dominico de Santo Domingo, levantado sobre la Sinagoga Mayor, el rey Enrique III, aprovechando una visita a Ciudad Real, en 1407, cedió al municipio la antigua calle Barrera que discurría en paralelo al convento en su confluencia con la actual calle Libertad, y a este tramo, que formaba una plazuela a Poniente frente a las puertas de la iglesia y la entrada del convento, se le denominó, el Compás de Santo Domingo.

El convento fue abandonado por los dominicos como consecuencia de la desamortización de Mendizábal a finales del primer tercio del siglo XIX. Con la marcha de los frailes de Ciudad Real, el convento quedó abandonado y algunos de sus bienes pasaron al convento de la rama femenina de la Orden Dominicana, situado en la calle Altagracia. Una vez que el convento fue derruido, gran parte de sus escombros de piedras y sillares fueron utilizados para la construcción de la plaza de toros de la ciudad.

Aunque el paso del tiempo y otras circunstancias añadidas han borrado todas las huellas y vestigios del antiguo esplendor y fisonomía del barrio judío, aún es posible imaginar la estructura y características de su remoto pasado al observar su entramado urbano.