Ciudad Real, ante la tercera ola marcada por la Navidad

R.Ch.
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La provincia vive un enero negro en contagios, defunciones y hospitalizaciones tras superar la Navidad

La incidencia del coronavirus vive en Ciudad Real uno de sus peores momentos desde el inicio de la pandemia. Casos disparados, una ocupación hospitalaria al alza con tasas de incidencia que crecen en la mayoría de las localidades de la provincia son la realidad de un arranque de 2021 que deja cifras muy preocupantes en la evolución de la crisis sanitaria

Con la provincia cerrada a cal y canto en todos sus municipios para doblegar la curva de contagios, la Navidad está claro que no ha sentado nada bien a Ciudad Real, que se encontraba en esta situación justo antes de entrar en el mes de diciembre, a caballo entre la segunda y la tercera ola del COVID, con una incidencia por 100.000 habitantes por debajo de los 300 positivos en 14 días y con amplias zonas del territorio provincial en niveles de contagios de bajo riesgo

 

 

A mediados de mes, la situación empezaba a ir a peor, teniendo, además en cuenta, que aún no se trasladaban a las tasas de incidencia los positivos que se hubieran podido dar en cenas y eventos navideños:

 

Y en la última semana sobre la que el Sescam ofrece datos, la provincia aparece prácticamente teñida de rojo, con más de 490.000 ciudadrealeños en situación de riesgo extremo y municipios que multiplican por más de 30 veces el umbral de alerta por las infecciones.

 

 

Todas las comarcas se ven afectadas por la expansión del virus en este inicio de año, con la zona de Sierra Morena en situación de mayor riesgo, con casi 3.000 casos por 100.000 habitantes. Según la división que realiza la Diputación de Ciudad Real de esta provincia, municipios de esta comarca como Viso de Marqués y Almuradiel disparan el ritmo de contagios a partir de la  semana de Navidad, con incidencias que se duplican en el primer pueblo y  se quintuplican en el segundo.

Sin embargo, el principal foco de contagios en la provincia se localiza en Ciudad Real capital. Aquí se han acumulado casi el 20% de todos los contagios acumulados desde inicios de diciembre. La diferencia con el segundo municipio de la provincia es abismal: en el mismo periodo de tiempo, Puertollano ha sumado menos de 900 casos de COVID-19, con una velocidad incluso que se ralentiza en las primeras semanas de enero mientras Ciudad Real alcanza ahora su peor cifra de incidencia acumulada, con repetidas llamadas a la responsabilidad, ante una situación "preocupante".

 

 

Y si preocupantes es la evolución de los contagios -el pasado viernes la provincia marcó un récord de infecciones en una jornada, casi 900, no lo es menos la situación por la que empiezan a pasar los hospitales. Lejos, es cierto, de la situación crítica que soportaron en la primera ola, cuando llegaron a tener 1.199 personas ingresadas en cama convencional, a fecha de este pasado viernes, los hospitales de la provincia alcanzaron esta semana un pico de 428 personas en planta afectadas por COVID-19, un dato que no se registraba desde el 23 de abril. Desde diciembre, la presión asistencial ha crecido en la provincia más de un 250%, obligando a los hospitales a actualizar sus protocolos de actuación y ampliar el número de camas, con La Mancha Centro como el hospital más afectado: en una semana ha doblado sus ingresos.

El consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández, reconocía hace unos días que aún esperan “semanas duras”, las miradas están puestas ahora en cómo se traducirán esos contagios en las defunciones. Si 2020 ha pasado ya a la historia como el peor año para la provincia en casi 80 años, desde la posguerra, desde 1942, no se registraban tantas defunciones, 2021 ha empezado con cifras de fallecidos que superan ya las 110 personas frente a las menos de 40 de diciembre. Y eso mientras los ingresos de pacientes en las unidades de críticos de los hospitales activan todas las alarmas: 69 había el pasado viernes por las 28 que se encontraban conectadas a un respirador para mantenerse con vida el 1 de diciembre.

Ahora mismo, Ciudad Real sufre una de las mayores tasas de incidencia del país, con el único respiro que da toda la lista de datos y cifras que acompaña a la pandemia de que el ritmo de propagación del virus parece estabilizarse en los indicadores que reflejan su evolución en la última semana: así ocurre con los datos del Sescam, que hablan de un retroceso en la tasa a 7 días, que baja de los 900 contagios por 100.000 habitantes, mientras que la curva que dibuja el Instituto Carlos III también va a la baja tras haber tocado techo entre el 15 y el 16 de enero y con la esperanza también del ritmo de vacunación que alcanza ya a 10.000 personas en la provincia.