La cosecha de las grandes cooperativas cae una media del 35%

A. Criado
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Las cuatro grandes cooperativas ciudadrealeñas han recepcionado alrededor de 200 millones de kilos de uvas menos que en 2018, lo que se traduce, de media, en una caída de la producción del 35%

La cosecha de las grandes cooperativas cae una media del 35% - Foto: PABLO LORENTE

Las previsiones de Cooperativas Agro-alimentarias y las diferentes organizaciones profesionales agrarias se han cumplido a rajatabla en la provincia. La vendimia, que está dando sus últimos coletazos, deja una cosecha considerablemente inferior a la de 2018, pero con un fruto sano y de calidad del que ya presumen los primeros vinos. Sirva como ejemplo el resultado de las cuatro grandes cooperativas ciudadrealeñas, que han recepcionado alrededor de 200 millones de kilos menos, lo que se traduce, de media, en una caída de la producción del 35%. La cooperativa Virgen de las Viñas de Tomelloso recepcionará mañana las uvas de sus dos últimos socios. Su presidente, Rafael Torres, estima que la producción se situará finalmente entre 180 y 190 millones de kilos, cuando el pasado año se superaron los 300 millones. Una merma del 38% que intentarán compensar con una materia prima de «muy buena calidad» con la que elaborar unos vinos que «podremos defender bien en los mercados», teniendo en cuenta que esta campaña ha sido «corta» y que las existencias de la anterior se irán reduciendo poco a poco. Bodegas Yuntero ya ha finalizado la vendimia con un resultado de unos 105 millones de kilos de uva, lo que supone una caída en la producción del 28%, «algo menor de lo previsto inicialmente», tal y como reconoció a La Tribuna su presidente, Felipe Rodríguez. Hay que recordar que la cooperativa manzanareña, con más de 65 años de historia, estableció en 2018 su cosecha récord con 146 millones de kilos. A pesar de que las condiciones meteorológicas han afectado a las uvas recogidas en los últimos tres o cuatro días, Rodríguez hizo hincapié en que «2019 será un año para recordar en cuanto a la calidad». Espera, al igual que Rafael Torres, que sea «un buen año» para las ventas, una vez que se vaya dejando atrás el stock de la pasada campaña. «Nosotros teníamos ya todo el vino vendido en julio», enfatizó. En El Progreso valoran la subida de un 30% en el precio del vino, pero esperan que se incremente un poco más en próximas fechas «para que los agricultores puedan cubrir costes y ganar un margen suficiente para poder vivir». Así lo subrayó a este diario su presidente, Jesús Julián Casanova, que hizo hincapié en que «poco a poco se está despejando toda la oferta que había en el mercado» de la pasada vendimia. En la actual, finalizada este miércoles, la cooperativa de Villarrubia de los Ojos ha recibido unos 60 millones de kilos de uva, lo que representa una caída del 40% respecto al año anterior, que se cerró con 101 millones. Un descenso similar al registrado por el grupo comercializador Vidasol, del que forma parte El Progreso, que pasa de 180 a 105 millones de kilos de uvas. Las caídas más pronunciadas, que van del 38% al 45%, las han sufrido las cooperativas de Los Pozos, en Daimiel, y Cristo del Prado, en Madridejos (Toledo). Por último, la cooperativa Cristo de la Vega de Socuéllamos confía en cerrar la vendimia por encima de los 65 millones de kilos de uva, unos 30 millones menos que la campaña anterior. Su presidente, Juan Carlos Fernández, destacó la «extraordinaria» calidad de las uvas y se mostró convencido de que esta producción tan corta, que compensa el stock provocado en 2018, tendrá su incidencia en unos buenos precios para el vino, que «ya han subido un 30%. Un escenario positivo que ha ensombrecido la imposición de aranceles por parte de la Administración Trump en Estados Unidos y que preocupa por igual a los presidentes de las grandes cooperativas. Si finalmente no se le pone una solución a esta problemática, las exportaciones a este país, un mercado estratégico para el sector agroalimentario de la región, se verán afectadas notablemente, ya sea de forma directa o indirecta, a través del granel que se vende a terceros países y que luego embotellan para vender al gigante americano. «Si los políticos no lo arreglan, va a ser un desastre, porque no hay tanto margen para poder absorber una subida del 25%, sentenció Rafael Torres.