Morriña taurina

Inmaculada López
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Cuando se acercan las fechas de las Ferias y Fiestas de Guadalajara, conocidos aficionados taurinos confiesan su pesadumbre ante la ausencia, por las medidas anti-Covid, de su gran pasión: los encierros

Gerardo, Félix, Alberto y Eduardo (de izquierda a derecha), cuatro conocidos aficionados de los encierros de Guadalajara, posan en el callejón de la plaza de toros de la capital alcarreña.. - Foto: Javier Pozo

Tristeza e impotencia son los dos principales sentimientos que, durante estos días, palpitan en el corazón de Alberto López, Félix Pérez, Gerardo Miguel y Eduardo Díaz. Las Ferias de Guadalajara comenzarían este lunes y con ellas una cita que los cuatro llevan grabada a fuego:los encierros. Los tres primeros son habituales corredores y Eduardo, conocido expolicía local, es el guadalajareño que más y mejor conoce la historia y los entresijos de estos festejos taurinos a los que incluso tiene dedicado un libro, 25 años de encierros en Guadalajara. «Estamos muy dolidos por todo lo que está pasando, para el mundo del toro también está siendo una auténtica ruina. Pero hay que ser razonables y comprensivos, la situación sanitaria no está para eventos masivos y los encierros lo son. Los Sanfermines, que son los más importantes del mundo, también se suspendieron», declara Díaz.
El parón taurino que la pandemia del coronavirus ha provocado en todo el país afecta de manera especial a Guadalajara por ser la provincia donde más encierros se celebran. Alberto López, Jano para los amigos, es uno de los cientos de alcarreños que acostumbra a reservar el verano para moverse de pueblo en pueblo. «Mis vacaciones son siempre de cara a los encierros, pero este año me siento raro, me falta algo», confiesa. A pesar de que su predilección son los encierros por el campo, es asiduo corredor de calle y, desde hace ocho años, participa como pastor en los festejos de la capital controlando a  las reses desde la curva de Santo Domingo hasta el Coso de las Cruces. «Estamos un poco confusos a la vez que tristes. Se echan de menos a los amigos, a tanta gente que conocemos en este mundo y, sobre todo, vivir esas sensaciones que sólo es capaz de entender quien ama esta afición», añade. Por otro lado, Jano no oculta un cierto desagrado ante la decisión que las administraciones han tomado respecto a los eventos taurinos. «No nos han dado opción a nada, se ha cortado todo de raíz. A lo mejor, los festejos que son a campo abierto sí se podrían haber organizado respetando las medidas sanitarias», señala.  
Félix Pérez es corredor fiel de los encierros capitalinos desde hace nada menos que 21 años.  «Ya de por sí no correr Sanfermines es una tristeza, pero no correr en tu casa pudiendo disfrutar de tus calles, de tus peñas, de tus amigos, entristece todavía más», afirma. Su compañero de carreras, Gerardo Miguel, comparte el mismo parecer:«Correr los encierros y sentir la adrenalina es lo que más nos gusta y lo vamos a echar mucho de menos, tenemos morriña», asegura. «Nosotros ya vamos para mayores, vamos quemando cartuchos y cada vez nos quedan menos oportunidades», lamenta.
sin fallecidos. Al margen de la supresión actual por la crisis sanitaria del Covid-19, en sus 41 años de historia reciente, los encierros de Guadalajara tan sólo tuvieron que suspenderse en otra ocasión más, en concreto, en 1991. «Entonces, había encierros nocturnos diurnos. El primero de los nocturnos fue trágico porque se formó un gran tapón a la entrada de la plaza. No hubo que lamentar muertos, pero la alcaldesa, Blanca Calvo, se asustó mucho y decidió suspenderlos por decreto», relata Díaz. «Desde entonces, dejaron de celebrarse encierros por la noche». Otro dato destacado de la trayectoria moderna de estos festejos es la ausencia de víctimas mortales, aunque sí ha habido heridos de gravedad.
Desde que hace siete años comenzaran a correrse en puntas –con los mismos toros que se lidian por la tarde–, los encierros de Guadalajara no han dejado de ganar emoción, calidad y adeptos, como así confirman estos cuatro apasionados del toro. «Es un aliciente importante, la motivación es mayor porque las reses tienen mejor presencia y volumen», explica Jano. «Supone más riesgo y emoción y cuanta más emoción, más gente acude», corrobora Eduardo. «Sube el nivel, los toros son mejores y se disfruta de manera diferente», dice Félix. «Desde que se corren los toros en puntas, vienen corredores de toda España. Es una evolución muy positiva», añade Gerardo.
Por todo ello, estos guadalajareños opinan que es una «muy buena idea» que el Ayuntamiento haya gestionado la tramitación para que los encierros de la capital se conviertan en Fiesta de Interés Turístico Regional. «Todo lo que sea mejorar y promocionar es positivo, no hay que olvidar que los encierros atraen a mucha gente y generan a su alrededor mucho dinero», señalan.
Todavía está por concretar si se celebrará algún acto simbólico que reúna a corredores y aficionados durante la próxima semana. Seguramente, varios de ellos se acercarán a entonar el cántico a la Virgen de la Antigua. En todo caso, el mensaje es de esperanza y optimismo para que el año que viene la «morriña» se convierta en máximo disfrute. «Estoy seguro que todas las tradiciones, incluidos los encierros de Guadalajara, van a salir más fuertes de esta pandemia», concluye Eduardo. Que así sea.