Golpeados por la tormenta

M. Lillo
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Vecinos de la calle Júpiter hacen recuento de los numerosos daños que causó la tromba de agua el domingo y claman soluciones para que no se vuelva a producir, al igual que propietarios de locales de la calle Esperanza

Golpeados por la tormenta - Foto: Pablo Lorente


Un total de 19 litros por metro cuadrado y veinte minutos que dieron paso a la agonía, la desesperación, la impotencia de ver cómo el agua corría por su calle como un río, arrastrando a su paso suciedad, tierra y hojas que se filtraban sin remedio en sus garajes y sus bajos y que inundaban sus vehículos, sus máquinas, sus bienes, los que han ido cosechando a lo largo de los años y que en poco tiempo quedaron hundidos en el agua, algunos ya inservibles. Los vecinos de la calle Júpiter, una de las más afectadas por la tormenta del domingo, hacían recuento de daños. Tras largas horas achicando agua, levantando alcantarillas y clamando por unos efectivos que no llegaban, se enfrentaron ayer a otro duro momento: tras la lluvia, la desolación de ver el estado en el que habían quedado sus enseres. Valorar lo salvable y desechar lo insalvable, dar parte al seguro y cargar al camión de recogida de voluminosos aquellos bienes que ya nunca más verán en sus casas. «Fue verdaderamente dantesco», relató Domingo López, quien agregó que «no hubo una muerte de milagro», ya que al hijo de un vecino le «reventó la puerta y le entró toda el agua de golpe, porque es joven, pudo dar un salto y escapó».
Para Eva María Gómez, también vecina de dicha calle, «esto era una crónica anunciada». Sabía que tarde o temprano les volvería a pasar, lo sabía porque ya les ocurrió en el año 2005 y desde entonces llevan reclamando soluciones. Año tras año, reunión tras reunión, han ido reclamado soluciones mediante la asociación de vecinos, de la que formaba parte Mari Fe Valero, otra de las vecinas que viene exigiendo  una gran alcantarilla al final de la calle para evitar que toda el agua se concentre siempre  en la misma zona. Nada, no hay solución. «Que le quede claro al Ayuntamiento que es responsabilidad suya por negligencia», criticó Domingo López en uno de los garajes que ha sufrido los daños.

Golpeados por la tormenta
Golpeados por la tormenta - Foto: Pablo Lorente
En medio de esta ‘laguna’ de angustia, brotó con tanta fuerza como llevaba el agua «la solidaridad de los vecinos», de unas y otras calles de la zona Júpiter, que les ayudaron a enfrentarse a la situación. También los vecinos de la calle Esperanza se pusieron el domingo manos a la obra para atajar las consecuencias de la tormenta y ayer hacían balance de daños en algunos locales. Consuelo Fuentes, propietaria de una papelería, acumulaba un montón de bolsas para tirar. «Ayer sacamos el doble», relata en referencia al material escolar afectado por el agua, además en plena vuelta al cole. «Ni PP ni PSOE han hecho nada para arreglarlo», criticó. «Esto era un caos», afirmó Paula Díaz, otra vecina de esta calle donde hubo varios garajes afectados por la fuerte tormenta.
 


Golpeados por la tormenta
Golpeados por la tormenta - Foto: Pablo Lorente