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El vino, al margen de los destilados

Pilar Muñoz
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El cardiólogo Manuel Rayo defiende el consumo moderado del vino por sus sustancias beneficiosas para la salud

Una mujer toma una copa de vino. - Foto: P.L.

«Hay que diferenciar las bebidas alcohólicas destiladas del vino, que está incluido como uno de los productos que conforman la dieta mediterránea». Así de contundente se muestra el cardiólogo ciudadrealeño Manuel Rayo al valorar la decisión del Parlamento Europeo excluyendo al vino de un posible etiquetado que advirtiera de los efectos cancerígenos de su consumo como producto alcohólico. En declaraciones a La Tribuna, Rayo apunta que hay estudios de cohortes de determinados grupos de investigación que dicen que el alcohol aumenta la incidencia de cánceres, sobre todo epiteliales en el tracto digestivo y otras localizaciones. Sin embargo, añade, «no existe ensayo clínico alguno ni estudios científicos de mayor nivel que hayan demostrado los efectos deletéreos del vino».

A este respecto, aclara que una cosa son los destilados, «donde el 70 o 80% de su contenido es alcohol», independientemente del agua, y otro es el vino, que «tiene un 10 o un 8% de su contenido de alcohol» y en el que se encuentran  otras muchas sustancias que «tienen efectos claramente beneficiosos para la salud, como el resveratrol, un agente antioxidante», y otros muchos: «No se puede meter todo en el mismo saco», afirma.

Ahora bien, el doctor Rayo deja claro que lo que defiende es la ingesta ligera y adecuado y que está «totalmente en contra» del consumo de alcohol por parte de menores de edad y por personas con contraindicaciones formales por posibles patologías de tipo digestivo, cardiológico... Y, por supuesto, del consumo compulsivo y del botellón.

El cardiólogo Manuel Rayo, en su consulta. El cardiólogo Manuel Rayo, en su consulta. - Foto: Tomás Fernández de MoyaDe vuelta a los estudios que pudieran determinar la relación entre el consumo de alcohol y el cáncer, el director de la clínica Cardiorreal explica que la Universidad de Navarra está intentando buscar financiación pública, y probablemente también privada, para establecer la idoneidad del consumo de vino dentro de lo que es la dieta mediterránea. 

La Universidad de la Comunidad Foral ya ha participado más que activamente en el estudio Predimed, que señaló las bondades del aceite de oliva y de la dieta mediterránea en la salud de los individuos, y Rayo cree que el sector vitivinícola castellano-manchego podría colaborar con una iniciativa similar en torno al vino.

Reconoce que actualmente hay evidencias de que para evitar problemas de salud ligados a la aparición de tumores cancerosos el consumo de alcohol debería ser cero, pero «el vino no es sólo alcohol», subraya, y añade que «posee otras muchas sustancias beneficiosas para el organismo». El cardiógolo coordinó una charla-coloquio como experto de salud en Fenavin.

"Todo en la vida tiene ventajas e inconvenientes" y "lo que hay que valorar es si el resultado neto es favorable para la salud". Por eso, si se tiene  en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son todavía más prevalentes que las neoplásicas, tiene claro que "consumir alcohol en forma de vino es más beneficioso que hacerlo de otra manera".

Dieta y ejercicio. A las bondades de la dieta mediterránea, Manuel Rayo une algunos consejos más para mantener el cuerpo y el sistema cardiovascular en las mejores condiciones. El primero de ellos es el ejercicio físico moderado, al menos una hora al día, erradicar el tabaco y controlar todos los factores de riesgo, obesidad, hipertensión arterial, colesterol, diabetes, etc. Respecto al ejercicio y a casos de muerte súbita, señala que es muy recomendable un reconocimiento cardiodeportivo adecuado antes de iniciar cualquier actividad física. Es más, afirma que «un reconocimiento bien hecho, no de unos minutos, debería ser obligatorio antes de expedir una ficha federativa».

Anuncios engañosos. Por otro lado, constata que el COVID ha provocado una mayor demanda de asistencia médica y se está viendo en los últimos tiempos agresivas ofertas publicitarias de seguros privados que ofrecen supuestas coberturas a precios ínfimos. Como vocal de Medicina Privada en el Colegio de Médicos de Ciudad Real, el doctor Rayo alerta sobre posibles engaños o determinadas prácticas que pueden ser fraudulentas o muy delicadas, como por ejemplo, las consultas telefónicas en las que no se sabe quién está al otro lado de la línea. «El paciente está desprotegido: no se sabe con quién hablamos y, sobre todo, si está cualificado o no y el número de colegiado para tener derecho a buscar responsabilidades si la cosa sale mal», sentencia.

COVID y corazón. La preocupación, sobre todo en el sector vitivinícola, por una supuesta relación entre consumo de alcohol y cáncer palidece comparada con la que tiene el conjunto de la sociedad con el COVID-19 y sus efectos sobre la salud.

En el caso de su especialidad, el doctor Rayo confirma que la pandemia ha empeorado la salud cardiovascular de una forma directa o indirecta y recuerda que en los peores momentos de la pandemia la gente no se acercaba a los hospitales y han visto complicaciones por infarto de miocardio que no veían desde hacía veinte años, "roturas cardiacas, gente que llegaba muy mal con un infarto o que no conseguía llegar".

A esto hay que añadir que, además de la neumonía, el coronavirus puede provocar enfermedad cardiovascular, miocarditis, y favorecer fenómenos inflamatorios y protrombóticos, causando la muerte de los pacientes por tromboembolismo pulmonar y el síndrome respiratorio y por los efectos añadidos del virus.

Los pacientes más vulnerables son aquellos que ya padecían previamente enfermedad cardiovascular y que sufrían patologías graves en otros sistemas, sobre todo el respiratorio estos pacientes siempre han sido y seguirán siendo más vulnerables.

Afortunadamente, la situación es bastante mejor que hace dos años y "tanto en la pública como en la privada hay absoluta normalidad", sostiene, si bien en la clínica que dirige hay mayor demanda porque "desgraciadamente, Atención Primaria no ha tenido la capacidad de absorberla", tanto por el virus como por patologías en general, y también porque enfermedades que los pacientes han podido aparcar durante la pandemia "se están viendo ahora".

 

La postura de la Asociación Española contra el Cáncer. La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) se alinea en este asunto con la postura de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recuerda la relación que existe entre el alcohol y el cáncer, como así dio a conocer en un informe en septiembre que revelaba que el 4% de los diagnósticos de cáncer en todo el mundo en el 2020 se atribuía al consumo de bebidas alcohólicas. Aunque la mayoría de los casos se vinculó al consumo excesivo de alcohol, se halló que el consumo leve y moderado también estaba en el origen de una séptima parte de esos casos.

En lo que se refiere a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Ciudad Real , su presidente provincial, Marciano Sánchez añade, por su parte, que un consumo de vino «moderado y sin abusar incluso puede ser beneficioso para la salud». Para avalar esta afirmación, una de las tres becas que concedió la entidad a una predoctoral se está dedicando precisamente a un estudio relacionado con este asunto, de tal forma que se está investigando qué sustancias que contiene el vino pueden ayudar a prevenir el cáncer. Marciano Sánchez aclara que este estudio se encuentra actualmente en fase de investigación y que una vez se finalice se darán a conocer las conclusiones, de tal forma que se pueda argumentar con pruebas la relación entre el alcohol, y en este caso concreto el vino, y el cáncer.  E.G.