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"Pensé que me mataba, que había llegado mi fin"

Pilar Muñoz
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Estremecedor relato en la Audiencia de Ciudad Real de una mujer víctima de una brutal paliza, violación y robo en Manzanares. El acusado niega haber estado en este pueblo, pero su ADN le ha delatado. Las acusaciones piden 21 años de cárcel

Imagen del acusado en la sala de vistas de la Audiencia de Ciudad Real donde ha declarado con la cabeza gacha - Foto: Rueda Villaverde

«Creí que me mataba, que había llegado mi fin», ha declarado en la Audiencia Provincial de Ciudad Real la mujer víctima de una brutal agresión física, violación y robo la noche del 20 de junio de 2015 cuando caminaba por la calle Prensa de Manzanares. Había quedado con su hijo y se le acercó un individuo. «En principio no sentí miedo, pero conforme se acercaba me puse un poco nerviosa porque le vi raro. Pensé que iba a pedirme tabaco o a preguntarme algo». Cuando llegó a su altura, «se pegó a mi cara y le dije que me dejara, que había quedado con mi hijo». En ese momento, según su estremecedor relato, «me cogió fuertemente por el brazo, me pegó, me caí y me llevó en volandas y luego a rastras hasta un descampado. Pensé que iba a matarme. Traté de defenderme, pero siguió pegándome con el puño en la cara. Me tiró al suelo y como gritaba me echó tierra en la boca para acallarme. Ha llegado mi fin, pensé cuando me asfixiaba y golpeaba la cabeza contra la pared», ha reiterado a preguntas de la fiscal del caso, el letrado Juan Aparicio, que ejerce la acusación particular, y el abogado la defensa.

El ADN le delató. Durante la declaración, la víctima, una mujer menuda de iniciales M. P. G., ha tenido que parar varios momentos ahogada en llanto al recordar lo ocurrido aquella noche. Ha prestado declaración tras un biombo para evitar la confrontación visual con el acusado, un hombre de origen rumano que ha negado haber estado aquella noche en Manzanares y, por tanto, dice que no pudo cometer la agresión y violación. Pero su ADN le ha delatado. La víctima denunció ante la Guardia Civil la brutal agresión en el descampado al que la arrastró, pero no la violación. «No sé si perdí el conocimiento por los golpes», ha manifestado. Quizá se desmayó o su mente lo borró como mecanismo de defensa. Fueron los médicos forenses los que al reconocerla vieron que había sido violada y recogieron muestras de semen para el análisis de ADN.

Detención en Murcia por agresión. En 2019 el ahora acusado fue detenido en un pueblo de Murcia tras una pelea. Golpeó a una persona con un bate de béisbol, se le tomaron muestras de ADN con su permiso y se enviaron a la base de datos policial. Un año después saltaron las alarmas. Había una coincidencia con una agresión sexual en Manzanares. Así se llegó hasta Marius C. G., que hoy ante el Tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Ciudad Real ha dado muestras de su personalidad. «Si lo hubiera hecho lo habría reconocido y asumido el mayor castigo», ha declarado con la cabeza gacha y mirando de reojo a la intérprete porque dice no entender ni hablar bien el español. Respecto a la palmaria prueba, por qué se encontró ADN suyo en la vagina de la mujer, alega que no lo sabía. «Eso lo dice la Guardia Civil, pregúntenselo», ha añadido tratando de sembrar en la Sala la sombra de sospecha sobre el trabajo de los agentes, como también en el caso de la foto y documentos suyos hallados en la casa de Manzanares, pueblo que dice no haber pisado nunca. Del mismo modo, ha negado conocer a la víctima y, por tanto, «no la ataque ni la agredí», ha insistido en su descargo.

El encausado, custodiado por agentes de la Policía Nacional, en la sala de vistasEl encausado, custodiado por agentes de la Policía Nacional, en la sala de vistas - Foto: Rueda VillaverdeHa manifestado que siempre ha vivido en la zona de Valencia trabajando en el campo y, a preguntas de la fiscal, ha declarado que lleva tres años en España, país al que «vine para trabajar y ganar dinero honestamente; no vine para atacar a las mujeres en la calle o a robar o matar a alguien».

Restos de sangre. Marius C. G. no fue detenido tras los hechos denunciados el 20 de junio de 2015 en el cuartel de la Guardia Civil de Manzanares. Los agentes con las indicaciones de la víctima detuvieron a un hombre, también de origen rumano, que vivía con otros, entre ellos Marius C. G., según han mantenido hoy ante el Tribunal el instructor, secretario y agentes que realizaron el atestado.

Han explicado que en el descampado donde la mujer dice que ocurrieron los hechos hallaron restos de sangre en una pared, arbustos aplastados, indicios de haber arrastrado un cuerpo y objetos personales de la víctima, algunas joyas. Otros efectos, como el teléfono móvil y un reproductor de CD no han aparecido.

Luego en la vivienda encontraron documentos del procesado, incluso estaba allí aquella noche, han aseverado los agentes. No se le detuvo porque entonces todo apuntaba a otro de los varones residentes en dicho domicilio. El encausado lo ha negado e incluso ha llegado a decirle a su abogado que no le hiciera preguntas trampa porque «me pongo nervioso».

«Disfrutaba pegándome». La víctima ha aseverado que el agresor «disfrutaba pegándome, arrastrándome. Hoy todavía estoy en tratamiento psicológico. Me ha jodido la vida. Yo gritaba, gritaba, pero nadie me oía. Se me hizo eterno, pensaba que allí me quedaba. Cuando huyó y me vi desnuda, me vestí como pude y avergonzada fui a refugiarme en mi hijo, a su casa. Me dijo que tenía que denunciar. Sentí mucha vergüenza, humillación», ha asegurado al término del interrogatorio rompiendo a llorar desconsoladamente.  

La fiscal pide que se imponga al procesado una condena de 21 años de cárcel por violación, lesiones y robo. En concepto de responsabilidad civil solicita más 22.000 euros que la acusación particular eleva a una cifra superior a los 23.700 euros por los daños morales y secuelas. El juicio continua hoy.