«La sociedad prefiere la mentira a la verdad incómoda»

Leticia Ortiz (SPC)
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El exministro del Interior no duda en asegurar que no siente nostalgia por la política aunque ahora centre sus esfuerzos en impulsar 'One of Us', una plataforma que intenta recuperar los valores sobre los que se basa Europa

«La sociedad prefiere la mentira a la verdad incómoda» - Foto: JUAN LAZARO

Alejado de la política, la jubilación del que fuera ministro del Interior en la era Aznar y eurodiputado del PP, Jaime Mayor Oreja, es de todo menos tranquila, como cara reconocible de la plataforma One of Us (Uno de los Nuestros), un think-tank creado para intentar recuperar los principios y valores que dieron lugar a Europa.

Para que los lectores sepan de qué hablamos, ¿qué es la plataforma One of Us?
Es una plataforma que agrupa a pensadores e intelectuales europeos que aprobaron un manifiesto para la defensa de la dignidad humana. Se trata de una iniciativa que busca la participación y colaboración de las universidades en este debate social y cultural en el que estamos inmersos.
¿Y cómo decide Jaime Mayor Oreja ser su cara más visible en España?
No, no, por favor. Ni mucho menos. Yo presido una Federación que engloba a asociaciones europeas que defienden la vida y lo hacemos desde hace una década. Hace dos años decidimos dar un paso más. Decidimos englobar a intelectuales, historiadores, personas del ámbito de la bioética, economistas y pensadores buscando que las universidades europeas tengan un papel protagonista, pero siempre fuera de la política. Yo no soy un referente, ni siquiera un intelectual. 
¿Europa está en peligro? 
Nuestro diagnóstico es que vivimos en una civilización que está en riesgo y que está atravesando una etapa especialmente decadente. Y por eso pasa lo que pasa. El desorden está creciendo en Europa y da igual que hablemos de Gobiernos conservadores o de izquierdas.
¿Y por qué se ha llegado a esta etapa en el Viejo Continente?
Es una crisis de civilización, cultural, de valores, de la verdad… De hecho, la crisis es la misma en cada país europeo, pero se manifiesta de manera diferente. Los conservadores británicos, por ejemplo, están llevando al Reino Unido a la gran crisis. Pero en España nos sucede lo mismo, vamos encadenando elecciones. Y en Italia, aunque han transformado su Gobierno en los últimos meses, todavía se palpa el desorden.
¿A quién le beneficia ese cambio de valores la sociedad continental?
Realmente no lo sé, porque una sociedad como la que están queriendo construir, que se asienta en una distorsión de la naturaleza de la persona, está condenada al fracaso. Y el desenlace va a ser traumático. Si la sociedad se atrinchera sobre el aborto, la eutanasia, la ideología de género, las madres de alquiler o el totalitarismo ideológico en el que cada día es más difícil defender otras ideas está condenada al fracaso. Por eso, hace falta una minoría que mantenga viva la dimensión moral, social y ética de Europa porque llegará un tiempo en el que haya que recurrir a esos valores. Y hay que mantener viva esa dimensión fuera del juego político, dejarla en el ámbito cultural y educativo. 
¿Cuál es el camino para salir de ese peligro, para recuperar una Europa fuerte?
Tenemos que hacer prevalecer la dimensión espiritual y moral sobre lo material. Europa solo tendrá futuro si se caracteriza por lo que significa su alma. Lo material es importante, claro, pero hemos gestionado mal el bienestar económico. La supremacía del dinero ha sido exagerada. Y eso nos ha hecho perder referentes en nuestra sociedad. Eso se manifiesta, por ejemplo, en que huimos de la verdad como de la peste. Preferimos la mentira frente a la verdad que es incómoda.
¿En qué ejemplos se ve esa preferencia por la mentira?
Es más práctico decir que los españoles hemos derrotado a ETA. Pero no es la verdad. La verdad es que hemos negociado con ETA y hemos abierto un proceso con ellos, a través del Gobierno de Zapatero, que todavía se mantiene hoy.
Es más cómodo decir que un hombre puede ser hombre o mujer cuándo y cómo quiera. Pero eso es otra mentira. La biología es determinante: un hombre es un hombre y una mujer es una mujer. 
Hay una prevalencia de la mentira, de la comodidad, sobre la verdad, que es incómoda. Es una crisis de la persona, de la sociedad… Pero es muy incómodo de decir porque te estás poniendo enfrente de la sociedad que se está construyendo. 
¿Lo suyo es una batalla perdida en estos tiempos en los que lo importante es ganar el relato?
Sin duda. Nosotros solo pretendemos ser la expresión de unas ideas europeas sabiendo que estamos en una batalla de David contra Goliath. La moda dominante a la hora de afrontar la eutanasia, el aborto, la familia, la ideología de género es contraria a la nuestra. Lo sabemos, pero queremos ser una minoría creativa y exigimos poder tener voz.
¿Estar en contra del aborto o de la eutanasia es solo una cuestión religiosa?
Nuestra primera obligación es defender la razón. Luego cada uno podrá tener o no las convicciones religiosas que quiera. Esta batalla, por llamarlo así, es para defender la verdadera y única dignidad y naturaleza de la persona porque, de otra manera, se acaba en el desorden. 
La eutanasia, por ejemplo, al final no es un instrumento para hacer morir a los que más sufren, sino a los que más molestan. O el aborto, que ahora es más cómodo matar a una persona que está en el vientre de una madre que mantenerlo. Todo esto desnaturaliza la dignidad de la persona. Porque al final, lo nuestro es una batalla a favor de la dignidad humana. Y a eso se acerca uno desde la razón. Y algunos, que no lo ocultamos, también desde la fe. 
¿Están perdiendo los partidos conservadores europeos, como el PP, sus valores tradicionales para sacar rédito electoral?
Los partidos políticos ahora mismo solo tratan de ganar las elecciones y, para ello, se adaptan a las encuestas de opinión, no entran en temas polémicos… Por eso, One of Us no tiene nada que ver con la política. Es una plataforma ceñida al ámbito cultural e intelectual. Para ser del nuevo tiempo tienes que defender la ideología de género, la eutanasia, el aborto… Pero nosotros no nos resignamos a esa cultura dominante ni a creer que el nuevo tiempo debe ser así, porque para nosotros esos valores son solo signos de la decadencia. 
¿Y se puede frenar esa decadencia?
Nosotros vamos a poner en marcha un Observatorio para lanzar una radiografía cuatrimestral de cómo va avanzando esta crisis de valores en Europa.  Sabemos que un día, cuando fracase la sociedad que están tratando de construir, nuestras ideas serán más necesarias que nunca. Ahora es el momento de sembrar.
¿Es complicado sembrar en España si se tiene en cuenta que consideran que este país es el laboratorio europeo de la ideología de género en la escuela?
La ideología de género es la clásica perversión que se fundamenta en el desprecio por la biología. Un hombre puede ser hombre o mujer -o una mujer ser hombre o mujer- cuando él quiera y como él quiera. Eso es un desprecio total a la ciencia. Pero, ¿cómo avanza esa perversión? Gracias al silencio cómplice. Por ejemplo, en España, ahora mismo la ideología de género ya aparece en muchas legislaciones regionales, incluso gobernadas por el PP. Y hay silencio alrededor. Nadie dice nada en contra. Nosotros reivindicamos la libertad, al menos, de expresarnos en contra sin ser expulsados de la sociedad. 
¿El nacionalismo y el independentismo son consecuencias también de esta crisis de valores?
Son expresiones populistas de la crisis de un valor que es la Nación, que  es mucho más que una unidad territorial. Una Nación es una síntesis de la Historia y la Cultura de un lugar. España, por ejemplo, nace sobre unos valores cristianos, sobre una historia en común que acaba formando la Nación, que es el patrimonio de todos. Y cuando la Nación entra en crisis surgen los fenómenos separatistas que vivimos ahora y que no dejan de ser un populismo más que surge como consecuencia de la crisis moral que sufre Europa. 
Sin entrar en la polémica de la exhumación de Franco, hay quien asegura que el objetivo de todo es derribar un símbolo cristiano tan potente como la cruz. ¿También es una ejemplo de esa crisis moral?
Bueno, en este caso estamos asistiendo al desarrollo de una lamentable y nefasta Ley de Memoria Histórica que, en el fondo, solo pretende destruir la Transición buscando, además, un nuevo enfrentamiento entre españoles. Y ese enfrentamiento es un gran disparate. Es como si un frente nacionalista y populista volviese a España para tratar de ganar la Guerra que perdieron. Y para ello no les importa el precio a pagar, que es la destrucción de la Transición. Encima lo venden como la culminación de la Transición… Y no. Es al revés. Es lo contrario. Solo buscan destruir el espíritu de consenso y entendimiento que lograron los españoles en aquella época.
¿Su activismo en esta plataforma le aleja definitivamente de la política? 
Yo ya estoy fuera de la política desde hace mucho tiempo. Y no volveré nunca. Precisamente en estos años estoy tratando de estar donde algunos deberíamos haber estado más activamente en el pasado, que es en el debate de las ideas. Creo, de hecho, que esta plataforma se equivocaría enormemente si entra en el debate político, que es el que es. One of Us debe encargarse de otra tarea tan importante como la política que es mantener vivo el debate sobre la persona, la civilización, los valores… Y es fundamental porque ya vemos que el desorden es mayor cada día. Y el desorden, siempre, siempre, siempre culmina en la violencia. Por eso hay que salir al escenario público a denunciar esa pérdida de referentes en Europa.
Entonces, ahora que estamos en período electoral, si alguien pone su nombre en un futuro Gobierno, ¿qué se olvide de ello?
¡Eso sería una fake news! Es totalmente imposible. Cada edad tiene su tiempo. Y, además, no tengo ninguna nostalgia de mi época política. Estoy en otro debate.